Tras la abrupta escalada a 1 140 metros sobre el nivel del mar
llegamos a la Estación del Radar del Pico San Juan, no sin antes
salvar 244 escalones de concreto. En la misma base de la instalación
nos espera Osmany León Cabrera, un montañés devenido meteorólogo y
responsable de la planta.
Apenas dejados atrás los últimos resuellos por el esfuerzo de la
subida, el también especialista principal explicó a Granma
las características técnicas del radar. Señaló entre ellas su
ubicación privilegiada en el centro sur de la Isla y su altura.
Según León Cabrera esas condiciones permiten que el haz
radiomagnético barra sin interferencia alguna un radio de 500
kilómetros a la redonda, es decir desde el Cabo de San Antonio a
poco más allá de la bahía de Santiago de Cuba. Por el sur llega a
una parte de Jamaica, mientras por el norte abarca buena porción de
la Florida.
La Estación es parte intrínseca de la vida de Osmany que, a
fuerza de perseverancia, se hizo técnico medio en Meteorología, con
la fortuna adicional de no desvincularse de sus raíces serranas. Así
en los mismos predios donde creció lleva ya más de dos décadas
ejerciendo su pasión profesional.
"En condiciones normales —explica— mantenemos un régimen de siete
días por siete, en dos turnos de trabajo. Pero durante la temporada
ciclónica, desde que se decreta la fase Informativa, una plantilla
imprescindible asume el funcionamiento del radar para seguir minuto
a minuto desde que ‘atrapamos el huracán hasta su posterior
trayectoria.’"
Por supuesto que hoy no son las mismas condiciones técnicas que
hace una década. Desde el 2000 la Estación fue sometida a mejoras
tecnológicas de consideración, a partir de la total automatización
del equipamiento, con el consiguiente perfeccionamiento de las
transmisiones de datos, desde entonces computarizadas.
Al diálogo se suma el operador de radar Onel Díaz de Villegas
Martín. "En régimen normal o continuo —acota— la antena está
programada para hacer un sondeo, cada una hora, de la nubosidad
sobre todos los municipios de Villa Clara, Cienfuegos y Sancti
Spíritus. Luego, el especialista, apoyado en un software, realiza
comentarios y alertas para los usuarios en línea con el sitio web
del Instituto Nacional de Meteorología".
Por supuesto, la lejanía del hogar y de los suyos por siete días,
y a veces más, somete constantemente al colectivo a duras pruebas.
Mas, entre ellos se ha creado un clima de camaradería y solidaridad
que suple la ausencia de la familia.
Tanto Osmany como Onel coinciden en señalar entre sus principales
motivaciones el compromiso con la población y la responsabilidad con
la vida de seres humanos, sobre todo en situaciones extremas como
huracanes. Aunque también cuenta el reconocimiento institucional por
el prestigio profesional alcanzado en el día a día.