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El daño del bloqueo a la producción porcina
Juan Varela Pérez
juan.pvp@granma.cip.cu
Por el carácter extraterritorial de sus disposiciones y su
aplicación a terceros países, el bloqueo de Estados Unidos contra
Cuba es una brutal violación de las normas vigentes del derecho
internacional, que provoca graves daños y perjuicios a la economía
nacional.
La
falta de pienso impide que muchos de estos pequeños cerdos no
lleguen al peso medio exigido para su sacrificio.
Existen infinidad de testimonios de cómo se manifiesta ese
mecanismo de acoso, intimidación y chantaje. La rama porcina es un
ejemplo. A los agricultores norteamericanos se les compró entre
abril del 2009 y marzo del actual año 324 700 toneladas de maíz y
soya en condiciones no competitivas y pago al contado.
De no existir este criminal bloqueo económico, comercial y
financiero implantado de manera formal a partir del 3 de febrero de
1962 —pero en la práctica había comenzado desde mucho antes— y
mantenido por las sucesivas administraciones del gobierno de los
Estados Unidos, la compra de esa materia prima en condiciones
normales costaría 25 dólares menos por tonelada, lo que representa,
solo en esa gestión, un daño equivalente a 8,6 millones de USD. Esto
evitaba, además, el mantener altos inventarios de maíz y soya,
cereales dedicados a elaborar pienso.
Los porcicultores, que padecen igualmente esta política de
sistemática agresión económica, tienen sobradas razones para
denunciar ante el mundo la naturaleza genocida del bloqueo.
El
alimento criollo o casero elaborado con recursos locales es una
alternativa que avanza y se consolida.
Obligados a buscar otros
mercados
En esos once meses fueron adquiridas en mercados de otros países
17 800 toneladas de los llamados "piensos iniciadores" para la
nutrición de los cerdos pequeños. Lógicamente hubo que pagarlas a
precios más elevados por no tener acceso directo al de Estados
Unidos.
Especialistas del Grupo de Producción Porcina del Ministerio de
la Agricultura señalan que los proveedores para cubrir los riesgos
que les puede ocasionar violar el bloqueo al utilizar en su mayoría
materias primas importadas de Estados Unidos, han incrementado el
costo para este tipo de pienso en 185 dólares por tonelada, lo que
representa para Cuba invertir en esa compra 3 300 000 USD más.
Pese al rechazo casi unánime de la comunidad internacional a esa
criminal política, el imperio continúa endureciendo sus medidas y
aumentan los perjuicios a la economía y a las condiciones de vida de
la población.
El hostigamiento y la persecución a escala internacional de
cualquier operación comercial con Cuba se refleja en la rama porcina
de la siguiente manera: por culpa de esos impedimentos unos 120 000
animales murieron o no terminaron su ciclo productivo, lo que
representa la afectación de unas 10 000 toneladas de carne. Esto, en
términos económicos significa una pérdida de 11 500 000 dólares.
Pese
a todas las limitaciones impuestas por el bloqueo los trabajadores
del porcino buscan alternativas para alimentar sus animales.
También en la producción porcina es evidente la falta de acceso a
tecnologías de punta para la crianza y de medicamentos,
desinfectantes, vacunas y medios de bioprotección.
El cierre sistemático de acceso a la tecnología de avanzada y
formas ventajosas de intercambio científico-técnico impide alcanzar
mayores niveles de eficiencia económica y volúmenes de producción de
carne.
A todo ello se suman, además, las limitaciones en la adquisición
de reactivos para laboratorios y medios de diagnósticos, de patentes
norteamericanas. No menos negativa es la carencia de intercambios de
conocimientos y experiencias que permitan el mejoramiento de las
razas con instituciones de Estados Unidos y de otros países
obligados a seguir los patrones que dicta el bloqueo.
Resuelta actitud de los
trabajadores
Asegura Norberto Espinosa, director del Grupo de Producción
Porcina, que la evaluación realizada entre abril del 2009 y marzo
del 2010 sobre los daños que el bloqueo ocasionó en esa rama, arroja
una afectación económica de 23 400 000 dólares.
El impacto de esta guerra sucia contra Cuba no ha sido mayor en
la producción porcina por la resuelta actitud de sus trabajadores.
La aplicación de variantes ha logrado en una medida todavía
insatisfactoria, suplir parte del pienso importado al utilizar más
el llamado "alimento criollo" que muestra el empeño de los técnicos
cubanos para buscar soluciones y alternativas, así como darle un uso
óptimo y racional al que, pese a esas trabas, se ha logrado adquirir
en el exterior.
En esa respuesta ocupan su lugar las 14 empresas productoras y
comercializadoras de cerdos, la entidad nacional encargada de la
logística y la de producción y conservación de la genética y los
especialistas y técnicos del Instituto de Investigaciones Porcina. |