BUDAPEST, 7 de octubre.— El vertido tóxico de lodo rojo procedente
de una planta de aluminio en el oeste de Hungría llegó ya al río
Danubio por lo que los equipos de emergencia están trabajando para
intentar diluirlo con el fin de proteger el mayor río de Europa y
evitar una mayor catástrofe medioambiental, informó Europa Press.
El primer ministro húngaro, Viktor Orban, visitó hoy la localidad
de Kolontar, la más golpeada por la ola tóxica, que se desató el
lunes tras la rotura de un dique en una fábrica de Ajkai, e indicó
que no tiene sentido retirar los escombros y el lodo de la
localidad, ya que es imposible vivir allí de nuevo. "Es difícil
encontrar las palabras, si esto hubiera ocurrido durante la noche,
todo el mundo estaría muerto", subrayó.
En su opinión, el desastre no pudo haber sido provocado por
causas naturales. "Esta es una catástrofe sin precedentes en
Hungría. Lo más probable es que se deba a un error humano. El muro
(de la balsa) no se desintegró en un minuto, esto debería haberse
detectado", añadió.
Según el portavoz de los equipos de emergencia, Tibor Dobson, por
el momento no hay datos de peces muertos en los ríos Raba y Mosoni-Danubio
afectados previamente por el vertido, pero ha reconocido que en el
primer río afectado, el Marcal, han muerto todos los peces.
El curso del Danubio, a partir del lugar donde se ha producido el
contacto con el lodo tóxico rojo, fluye recorriendo Croacia, Serbia,
Bulgaria, Rumanía, Moldavia y Ucrania, antes de desembocar en el mar
Negro.