Quienes reclamamos su atención integramos el Comité de Familiares
de las Víctimas de la voladura del avión cubano en Barbados, nave
comercial que en 1976 fue saboteada en pleno vuelo, con el trágico
saldo de 73 personas muertas, de ellas 57 ciudadanos cubanos. El
autor intelectual del crimen, Luis Posada Carriles, vive hoy en los
Estados Unidos y las autoridades judiciales de su país se resisten a
enjuiciarlo por su condición de terrorista.
Posada Carriles, el hombre que ordenó ejecutar tan horrendo
crimen ha comparecido ante los medios de prensa de su país y con un
total irrespeto por la vida, por las leyes de la nación
norteamericana y por el más elemental sentido de humanidad se ha
vanagloriado de aquel hecho, que sentó un precedente al convertirse
en el primer acto terrorista contra la aviación civil en el
Hemisferio Occidental.
Hemos tenido la oportunidad de leer sus sinceras y sentidas
palabras, el 11 de septiembre de 2010, cuando en un mensaje al
pueblo norteamericano afirmó: "... hoy oramos por las familias de
quienes fallecieron. Nos acongojamos con esposos y esposas, hijos y
padres, amigos y seres queridos. Pensamos sobre los momentos
importantes transcurridos en esos nueve años —nacimientos y
bautismos, bodas y graduaciones—, todos con un asiento desocupado".
Ese mismo día, ante el monumento conmemorativo erigido en los
jardines del Pentágono, al referirse a las víctimas de las acciones
terroristas Usted sentenció: "... Eran padres y madres que criaban a
sus hijos; hermanos y hermanas que iban en pos de sus sueños; hijos
e hijas que tenían toda una vida por delante... Eran blancos, negros
y trigueños, hombres y mujeres y algunos niños de todas las razas...
y nos los arrebataron sin sentido y demasiado pronto".
Señor Presidente, los asientos que debieron ocupar nuestros seres
queridos en los momentos trascendentes de nuestras vidas
—"nacimientos y bautismos, bodas y graduaciones"—, durante más de 34
años han estado vacíos. La vida de nuestros familiares fue
arrebatada sin ningún sentido, ellos tenían todo un futuro por
delante y vieron truncadas sus posibilidades de ir en pos de sus
sueños.
El pasado 7 de julio arribó a Cuba entregado por las autoridades
de la República Bolivariana de Venezuela el ciudadano salvadoreño
Francisco Antonio Chávez Abarca, autor confeso de la colocación de
explosivos en instalaciones turísticas de nuestro país; responsable
del reclutamiento de terroristas centroamericanos que tenían como
misión sembrar el terror en cuba. Chávez Abarca ha reconocido que
fue Posada Carriles, en contubernio con la Fundación Nacional
Cubanoamericana, quien facilitó los medios, la instrucción y el
financiamiento para garantizar la perpetración de los actos
criminales que cobraron la vida del ciudadano italiano Fabio Di
Celmo.
Señor Presidente, mientras continúa la impunidad de terroristas
confesos en los Estados Unidos, cinco jóvenes cubanos, cuya misión
era evitar la consumación de actos de terror en Cuba y en los
propios Estados Unidos contra la aviación civil y otros objetivos,
han cumplido doce años de injusto y cruel encierro en cárceles
norteamericanas. En manos de usted está la posibilidad de poner fin
a esta injusticia e indultar a quienes se han convertido en un
símbolo de la lucha antiterrorista y de los mejores valores de la
condición humana.
Señor Presidente, Usted fue acreedor del premio Nobel de la Paz,
favorezca con sus acciones que la paz toque a las almas de las
nobles familias de cubanos que un día vieron masacrados a sus seres
queridos.
Le pedimos que a partir de las pruebas presentadas contra el
terrorista Posada Carriles, las autoridades norteamericanas juzguen
y condenen a este asesino y que el peso de la Ley caiga sobre el
verdadero culpable de tantos crímenes contra nuestro pueblo y los de
otras naciones hermanas. Si su gobierno no desea juzgar a Posada
carriles como terrorista, permita su extradición a Venezuela, país
al que asiste todo el derecho a encausarlo en su carácter de prófugo
de la justicia de esa nación.
Evocando a Martin Luther King, Jr., ilustre hijo del pueblo
norteamericano, quien en 1963 dijo "Yo tengo un sueño", nosotros los
familiares de las víctimas del Crimen en Barbados también tenemos un
sueño: ver el día en que se haga justicia con los autores de tan
abominable acto terrorista. Cuando ese día llegue, no hay dudas de
que los sueños de la humanidad se liberarán de la pesadilla que
entraña vivir en un mundo donde un acto de terror quede impune.
¡Exigimos justicia!
Comité de Familiares de las víctimas de la voladura del avión
cubano en Barbados