Unidades de rescate laboran
hoy en el oeste de Hungría en la búsqueda de desaparecidos tras un
derrame tóxico de residuos de aluminio ocurrido el lunes con saldo
de cuatro muertos y más de 100 heridos.
Las autoridades confirmaron que aún intentan controlar el vertido
de lodos de ese metal que obligó la víspera a decretar el Estado de
emergencia en los departamentos de Veszprém, Gyor-Moson-Sopron y
Vas.
Una gran conmoción desató aquí el incidente, cuyas causas no han
sido esclarecidas y que especialistas han calificado de la
catástrofe ecológica de mayor gravedad ocurrida en el país.
El primer ministro húngaro, Viktor Orban, lamentó lo sucedido y
estimó que un error humano podría haber sido la causa del derrame,
pues en la última inspección del embalse no se detectó ningún
indicio de riesgo.
Según el director de la Unidad de Desastres Naturales, Gyorgy
Bakondi, esperan cerrar la rotura de la presa esta tarde, mientras
los especialistas laboran en la limpieza de al menos cuatro
poblaciones afectadas.
Bakondi explicó que es fundamental la protección de las aguas, lo
cual requiere una intervención intensiva para eliminar vestigios del
desecho producido al refinar bauxita que tiene un severo efecto
cáustico.
Inicó que el vertimiento de varias toneladas de yeso en el río
Marcal debería contener el fluido tóxico y atenuar sus efectos
corrosivos, los cuales se deben al alto contenido de plomo presente
en los residuos.
El torrente de lodo tóxico de color rojo invadió varias
localidades a raíz de la rotura en la tarde del lunes de un dique en
una fábrica de Ajkai, distante 165 kilómetros de esta capital.
Quemaduras severas e irritación ocular son algunos de los daños
sufridos por los pobladores de la localidad de Kolontar, la cual fue
evacuada ante el avance de la riada, estimada en unos 700 mil metros
cúbicos.