Tras protagonizar una huelga
general el pasado 29 de septiembre, los dos principales sindicatos
de España anunciaron hoy aquí la realización de nuevas
movilizaciones contra la política económica del gobierno.
La Unión General de Trabajadores (UGT) anticipó que junto a
Comisiones Obreras (CC.OO.) convocarán diversas acciones durante los
próximos meses para exigir al poder central una rectificación en sus
medidas de recorte del gasto público.
Hace una semana, las dos centrales obreras más importantes del
país ibérico llevaron a cabo el primer paro nacional de 24 horas
contra el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, a quien acusan
de dar un giro a la derecha.
Con su medida de fuerza, que según el sindicalismo fue acatada
por más del 70 por ciento de los trabajadores, la UGT y CC.OO.
demandaron a Zapatero un viraje hacia la izquierda y el abandono de
unas medidas que consideran neoliberales y las más drásticas de la
democracia.
Para ambas asociaciones, la reforma laboral decretada en junio
último por el ejecutivo socialista bajo presión del Fondo Monetario
Internacional y la Unión Europea, facilita y abarata los despidos
sin contribuir a flexibilizar el mercado, como procura.
En declaraciones a la prensa, el secretario de Acción Sindical
del la UGT, Toni Ferrer, advirtió este miércoles que los gremios
mantendrán la presión sobre el Palacio de la Moncloa (sede del poder
central) vía movilizaciones. Ferrer insistió en que las
modificaciones introducidas en el mercado del trabajo son lesivas y
criticó al presidente del gobierno por decir que está dispuesto a
negociar con los sindicatos el reglamento de la controvertida
reforma.
Los reglamentos no pueden cambiar las leyes, aseveró el
dirigente, quien lamentó que la administración Zapatero lo presente
como un ámbito de negociación cuando tiene la obligación de
consultar a las agrupaciones obreras. Adelantó que el movimiento
sindical presentará, previsiblemente este mes, un documento en el
que planteará de forma clara la existencia de otras alternativas en
materia económica y laboral.
Acusó a la Moncloa de mirar sólo con el ojo derecho a la hora de
adoptar medidas para reducir el abultado déficit fiscal.
El sindicalista remarcó que para volver al diálogo, el gobierno
debe primero restablecer los derechos arrebatados a la clase
trabajadora y reorientar su estrategia económica, algo que, aclaró,
no depende del nombramiento de un nuevo ministro de Trabajo.
Respecto a la proyectada reforma de las pensiones denunció que
las propuestas de la administración Zapatero son regresivas y
provocarán que sean las víctimas, y no los culpables, quienes paguen
las consecuencias de la crisis.
Sobre la petición del gobernador del Banco de España, Miguel
Ángel Fernández, de eliminar las cláusulas de garantía salarial,
Ferrer le instó a que se centre en los problemas del sistema
financiero en lugar de intentar volver al capitalismo salvaje.