Las fuerzas de seguridad comenzaron
hoy a desmantelar los búnkeres policiales erigidos en la ciudad de
Srinagar, como parte del plan anunciado por el gobierno central para
reducir las tensiones en la región de Cachemira administrada por la
India.
Los puestos de control reforzados con paredes de concreto y sacos
de arena son considerados una de las fuentes de fricción entre la
Policía y los residentes de la capital cachemir, centro de violentas
manifestaciones separatistas que dejaron más de un centenar de
muertos en los últimos tres meses.
De acuerdo con reportes de la prensa local, la medida fue
recibida con beneplácito por la población de Cachemira, que junto a
Jammu forman el único estado de mayoría musulmana de la India.
Aunque se trata de un acto simbólico, la destrucción de los
búnkeres representa un gran alivio para la gente, aseguró Manzoor
Ahmad, un residente de Srinagar, citado este miércoles por el diario
The Times of India.
El gobierno central anunció a finales de septiembre pasado un
plan de paz para intentar conjurar la violencia separatista en esa
región del norte del país reclamada también por Paquistán.
Además de destruir los búnkeres que pululan en Srinagar, Nueva
Delhi se comprometió a liberar a todos los manifestantes arrestados
en los últimos meses, compensar a los familiares de las víctimas de
la represión policial, y a nombrar a un grupo de mediadores que se
entrevistarán con los líderes de todas las facciones políticas de
Jammu y Cachemira.
En ese estado norteño existen fuerzas políticas que quieren
seguir formando parte de la India, mientras otras luchan por la
autonomía, la independencia, o la anexión a Paquistán, que controla
una parte del territorio, y reclama la parte administrada por Nueva
Delhi.
La disputa fronteriza ha sido motivo de dos de las tres guerras
que han librado ambos países desde la división del subcontinente en
1947, y es centro de constantes tensiones entre las dos potencias
nucleares.