Actualizado 12:05 p.m. hora local

Fuertes tensiones alrededor de debates en senado francés

PARÍS, 6 de octubre, (PL).Protestas y manifestaciones en los alrededores de la sede del Senado de Francia, en el capitalino Palacio de Luxemburgo, incrementaron las tensiones acerca de los debates sobre la reforma a la ley de retiros.

El impopular ministro del Trabajo, Eric Woerth, vinculado a un escándalo del consorcio L Oreal por conflicto de intereses, intentó sacar adelante el tema con la postura inflexible del Gobierno de no variar nada del proyecto de legislación.

Sin embargo, la situación en la Cámara Alta es diferente, porque la gobernante Unión por un Movimiento Popular (UMP) del presidente Nicolás Sarkozy, no cuenta con la mayoría absoluta como en la Asamblea Nacional.

Será cuestión de negociar con las fuerzas centristas, habida cuenta de que la izquierda ha cerrado filas como nunca antes en mucho tiempo, y se opone radicalmente sobre todo a la elevación de la edad de jubilación de 60 a 62 años.

Luego de marchas y mítines durante varios meses, los principales sindicatos de Francia lograron cifras sorprendentes en las últimas concentraciones de rechazo a la reforma, incluyendo las casi tres millones de personas el sábado último.

Por ahora, Sarkozy y sus colaboradores han pretendido minimizar la fuerza de las manifestaciones y con un manejo dudoso de las encuestas reiteraron en los últimos días que es imprescindible aplicar transformaciones a la ley de retiros.

Los gremios coinciden en la necesidad de aplicar cambios, pero en particular no aceptan el aumento de la edad de jubilación. Si las protestas son notorias a las puertas del Senado, el anuncio de una huelga general el 12 de octubre se hace temerario.

Todo en medio de una alerta roja lanzada por la administración con amenazas terroristas, que al menos en el sector sindical no ha surtido efecto para que la gente se arrepienta de salir a las calles. A tal punto que la CGT, CFDT y Fuerza Obrera se inclinan por hacer la convocatoria al paro por tiempo indefinido, un desafío todavía mayor para Sarkozy.

En una entrevista en un canal privado que terminó convirtiéndose en una alocución, el primer ministro, Francois Fillon, recalcó que la esencia de la reforma se mantendrá inalterable, sobre todo en la edad mínima de jubilación (62), y 67 al derecho a pensión completa.

Igualmente, se expresó abierto a emprender algunas modificaciones de otro tipo.

La Cámara Alta deberá discutir unas mil enmiendas presentadas acerca de la legislación y la izquierda exigirá un referendo para buscar la opinión de los franceses, una maniobra más bien dilatoria, que al parecer no tiene posibilidades de aprobación.

 

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