Chamizo llavea a corto plazo

Ventura de Jesús

"Quiero ser campeón del mundo y titular olímpico; es una ilusión que pienso está a mi alcance y en breve tiempo", afirma el talentoso luchador Frank Chamizo, quien con apenas 18 años sentó cátedra en el recién finalizado Campeonato Mundial de Moscú al agenciarse una de las tres medallas de bronce del equipo cubano en el estilo libre.

A sus 18 años, el talentoso luchador matancero ya conquistó una medalla de bronce en el Mundial de Moscú.

Siendo novel en los 55 kg y el gladiador de Cuba más joven en alcanzar una presea en la máxima categoría, sus enormes deseos de ganar y la casi inagotable agresividad sobre el colchón compensaron la inexperiencia. Dotado de habilidades excepcionales, es un luchador de movimientos muy rápidos, que sabe encontrar salidas en las situaciones más difíciles y se crece en las competencias, asevera Vladimir González Cabrera, entrenador matancero que lo sigue desde niño.

En tierras rusas, Chamizo cedió en su cuarto combate ante el local Víctor Lebedev 2-0 (1-0, 1-0). Luego, por el bronce venció 2-1 al sudcoreano Hyo-Sub Kim, aunque con mente fría hoy, cree haber sido perjudicado ante Lebedev, un luchador sin mucha técnica y apático. "Atletas de otras delegaciones que se encontraban en las gradas pedían pasividad, pero los jueces no accedieron", recuerda.

De extremidades alargadas para su peso, suele pelear parado y su mejor carta de triunfo es el volteo, y además defiende bien, tanto de pie como en la posición de cuatro puntos. "Su sistema de defensa limita el ataque de los contrarios", sentencia Vladimir. Cuando sale al colchón da la impresión de una serenidad infinita, a pesar de su juventud. "Sé contraatacar muy bien cuando se aferran a una de mis piernas", señala sin jactancia.

Sobre sus inicios, Chamizo recuerda agradecido a sus entrenadores Lázaro Tápanes, Eliécer Guzmán, Juan Carlos González y el propio Vladimir. Y si de luchadores se trata celebra con entusiasmo al ruso Bouvaisa Saitiev, hexacampeón mundial y triple monarca olímpico.

Enfocado y anhelante aguarda su posible inclusión en la escuadra olímpica de Londres’12. Por lo pronto, el Mundial de Rusia sirvió para verificar el pronóstico de los especialistas que le confieren un futuro promisorio.

Sin embargo, será difícil que pueda mantenerse en los 55 kg, un peso que le exige mucho sacrificio. Sería en 60 kg, o incluso en 66, donde pudiera cumplir su sueño de convertirse en campeón mundial y olímpico.

 

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