Reanimación tanguera de Argentino Galván

BUENOS AIRES.— El recuerdo de la maestría de Argentino Galván, uno de los músicos mejor dotados para el tango hacia la medianía del siglo pasado, acaba de reavivarse en esta capital al circular una edición integral de su trabajo para la agrupación Astros del Tango.

La banda, integrada por siete músicos, trabajó unida entre 1958 y 1960. Debutó en Radio Splendid y grabó tres discos notables, cada uno de ellos dedicado a dos autores: De Caro y Cobián, Arolas y Bardi, y Delfino y Aieta. Discos de culto, reeditados fragmentariamente y con pésimo sonido y largamente agotados, han vuelto a ser publicados de manera ejemplar y con excelente remasterización.

Argentino Galván.

En el diario Página 12, el crítico Diego Fisherman evocó cómo Galván ya era grande antes de los Astros del tango. Su arreglo de Recuerdos de bohemia, para la orquesta de Aníbal Troilo y con Alberto Marino como cantante, fue grabado en 1945. La novedad descansaba, sobre todo, en la introducción del cello y en el preciosismo de la escritura orquestal en su largo desarrollo instrumental, casi una fantasía. Argentino Galván concebía cada tango como una pequeña pieza orquestal.

Varias de las obras maestras del género, entre ellas la extraordinaria versión de Sur que la orquesta de Troilo grabó con Edmundo Rivero en 1948, llevan su firma.

Galván (1913-1960) aprendió de niño a interpretar el violín, pero ya en la adolescencia se inclinó por la orquestación. Como compositor se distinguió por el metodismo de sus temas, evidente en los tangos Cafetín, Por la cuesta arriba, El día de tu ausencia y Esta noche estoy de tangos y en las piezas instrumentales Para baile solamente y Tango en Do. (SE)

 

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