El ejemplo viene de El Millo

Jorge Luis Merencio Cautín

GUANTÁNAMO.— Un ejemplo de cuánto pueden mejorar las condiciones de vida de un obrero agrícola empeñado en la atención a la tierra, se encuentra en cualquier colectivo de la finca platanera El Millo, perteneciente a la Empresa Cultivos Varios Niceto Pérez.

A El Millo arribó Camilo Castañeda Ruiz en el año 2006 procedente de Matanzas, adonde llegó desde Santa Catalina, en la zona montañosa del municipio de Guantánamo.

El cultivo del plátano ha abierto nuevos horizontes en la vida de Camilo.

Los resultados de este campesino en su nuevo puesto laboral, como jefe del colectivo número 8, avalan los altos rendimientos de las cosechas y su estimulante salario.

El salario está vinculado a los resultados finales de la producción. Eso hace que cada quien se esmere en la atención a los platanales, subraya Camilo.

Fruto de ese desvelo son los rendimientos obtenidos por su colectivo de seis obreros, a razón de 16 500 quintales por caballería en la variedad de plátano vianda FHIA 21, sembrado con tecnología extradenso; y de 14 000 en el burro CENSA, según datos corroborados por Avelio Machuca, director de la empresa.

Cuenta Camilo que los elevados ingresos tienen que ver, además, con el empleo del riego por gravedad y de los bueyes en la casi totalidad de las labores agrícolas, lo que reduce casi a cero el gasto de combustible y de otros recursos para medios motorizados, abarata los costos de producción y evita el daño a la tierra.

Osmel Palacios Riveaux llegó a El Millo desde la ciudad de Guantánamo. De ingeniero agrónomo en la Empresa de Cultivos Varios Guantánamo, decidió pasar directo al surco como obrero agrícola de Cultivos Varios de la Niceto Pérez, entidad con amplia experiencia ya en la aplicación del Perfeccionamiento Empresarial.

Entonces convocó a su esposa Miguelina Preval Sans y al boyero Libreidis Aquiles Cabrera para integrar el colectivo número 2, consagrado como uno de los mejores de la finca.

Osmel apunta que esto exige trabajo y sacrificio. Para atender y cuidar nuestros platanales nos trasladamos a vivir a El Millo, donde antes se perdía parte de la producción por el robo, pese a que había más de 20 custodios.

"Desde que esta zona se integró a la Empresa Cultivos Varios Niceto Pérez se prescindió de esos vigilantes y el cuidado de la producción pasó a ser responsabilidad de cada colectivo, como expresión del sentido de pertenencia. Desde entonces el robo ha desaparecido."

Los resultados productivos de El Millo adquieren mayor dimensión si se conoce que se logran con un mínimo de recursos humanos y materiales, y en suelos afectados por la salinidad. Sus 134 hectáreas son atendidas por 76 trabajadores, de los cuales solo Mercedes Livén Baute, la jefa de la finca, es indirecta a la producción.

Dispone de 16 colectivos, agrupaciones integradas por cuatro obreros agrícolas como promedio, que funcionan como centro de costo, es decir, bajo la fórmula de ingresos menos gastos.

La ascendente producción de esta finca representa ya el 30% de todo el plátano cosechado por la Empresa. De acuerdo con Mercedes, al cerrar octubre sus trabajadores deben haber cumplido el compromiso de producción, correspondiente a 42 400 quintales.

Esa meta parece estar en la mano, pues hasta el 15 de septiembre habían acopiado 37 800 quintales.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Comentarios | Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir