Los resultados de este campesino en su nuevo puesto laboral, como
jefe del colectivo número 8, avalan los altos rendimientos de las
cosechas y su estimulante salario.
El salario está vinculado a los resultados finales de la
producción. Eso hace que cada quien se esmere en la atención a los
platanales, subraya Camilo.
Fruto de ese desvelo son los rendimientos obtenidos por su
colectivo de seis obreros, a razón de 16 500 quintales por
caballería en la variedad de plátano vianda FHIA 21, sembrado con
tecnología extradenso; y de 14 000 en el burro CENSA, según datos
corroborados por Avelio Machuca, director de la empresa.
Cuenta Camilo que los elevados ingresos tienen que ver, además,
con el empleo del riego por gravedad y de los bueyes en la casi
totalidad de las labores agrícolas, lo que reduce casi a cero el
gasto de combustible y de otros recursos para medios motorizados,
abarata los costos de producción y evita el daño a la tierra.
Osmel Palacios Riveaux llegó a El Millo desde la ciudad de
Guantánamo. De ingeniero agrónomo en la Empresa de Cultivos Varios
Guantánamo, decidió pasar directo al surco como obrero agrícola de
Cultivos Varios de la Niceto Pérez, entidad con amplia experiencia
ya en la aplicación del Perfeccionamiento Empresarial.
Entonces convocó a su esposa Miguelina Preval Sans y al boyero
Libreidis Aquiles Cabrera para integrar el colectivo número 2,
consagrado como uno de los mejores de la finca.
Osmel apunta que esto exige trabajo y sacrificio. Para atender y
cuidar nuestros platanales nos trasladamos a vivir a El Millo, donde
antes se perdía parte de la producción por el robo, pese a que había
más de 20 custodios.
"Desde que esta zona se integró a la Empresa Cultivos Varios
Niceto Pérez se prescindió de esos vigilantes y el cuidado de la
producción pasó a ser responsabilidad de cada colectivo, como
expresión del sentido de pertenencia. Desde entonces el robo ha
desaparecido."
Los resultados productivos de El Millo adquieren mayor dimensión
si se conoce que se logran con un mínimo de recursos humanos y
materiales, y en suelos afectados por la salinidad. Sus 134
hectáreas son atendidas por 76 trabajadores, de los cuales solo
Mercedes Livén Baute, la jefa de la finca, es indirecta a la
producción.
Dispone de 16 colectivos, agrupaciones integradas por cuatro
obreros agrícolas como promedio, que funcionan como centro de costo,
es decir, bajo la fórmula de ingresos menos gastos.
La ascendente producción de esta finca representa ya el 30% de
todo el plátano cosechado por la Empresa. De acuerdo con Mercedes,
al cerrar octubre sus trabajadores deben haber cumplido el
compromiso de producción, correspondiente a 42 400 quintales.
Esa meta parece estar en la mano, pues hasta el 15 de septiembre
habían acopiado 37 800 quintales.