Los logros alcanzados en Venezuela en áreas como pesca y
agricultura, gracias a las leyes socialistas, podrían estar en
peligro, alertó el ministro para Agricultura y Tierras, Juan Carlos
Loyo, reporta Prensa Latina.
El funcionario recalcó, en entrevista al diario Correo del
Orinoco, que una vez que asuman los legisladores electos de la
oposición, la contrarrevolución buscará revertir las normativas que
favorecen a los trabajadores del mar y a los campesinos.
Grandes consorcios empresariales ya solicitaron a la nueva
Asamblea Nacional que revisen las leyes que afectan la libre
empresa, subrayó Loyo.
Reiteró que al igual que en el año 2002, la minoría en bloque
buscará detener los avances de la Revolución Bolivariana.
"Aunque lo intenten no lo van a lograr, el pueblo venezolano es
mayoría en la Asamblea", remarcó.
El ministro precisó que vuelven a la mira de la contrarrevolución
dos instrumentos emblemáticos de la Revolución Bolivariana, la Ley
de Tierras y Desarrollo Agrario y la de Pesca.
Advirtió que de revertirse dichas normativas también se atentará
contra el medioambiente.
Es un hecho inédito en el mundo que sale en la defensa de la
pesca artesanal y de la biodiversidad marina. Se impulsó desde el
Estado un proceso de transformación, para que esos pescadores
pudieran integrarse a otras actividades, afirmó.
Volverán los grandes barcos atuneros al mar territorial
venezolano a depredar la capa marítima. Hay que preguntarle a los
miles de pescadores artesanales que han incrementado los bancos de
pesca, gracias a la eliminación de la retropesca, si aceptarán que
ese avance se revierta para defender los intereses de las grandes
consorcios pesqueros, añadió.
Hay mucho que perder si dejaran de ser válidas estas leyes porque
significaron grandes avances en la reivindicación de los campesinos
y pescadores y en la lucha contra la desigualdad, dijo.
Sobre el acápite de la tierra resaltó que con la llegada de la
Revolución se fueron construyendo leyes para desmontar las
debilidades del campo y la pesca heredadas de gobiernos anteriores.
Lo primero que se hizo fue enfilar las líneas de trabajo al
reconocimiento de tierras para los campesinos.
El titular de agricultura destacó que desde la promulgación en el
año 2002 de la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario hasta el 2010, se
le ha regularizado la tenencia y uso de los predios a 147 mil 720
familias.
La normativa revolucionaria desarticuló mecanismos como el
arrendamiento de fincas cuyos precios por la cosecha representaban
para quienes trabajaban la tierra entre 50 y 60 por ciento del valor
de la producción.
Esta distorsión feudal ha sido prohibida con el cambio de la
legislación, apostilló Loyo.
La eliminación del latifundio -aclaró- forma parte también de
este proceso que beneficia a los campesinos, históricamente
explotados y desprovistos de tecnologías y apoyos gubernamentales.