Gran preocupación y airadas reacciones suscitó en el Líbano una
orden de arresto emitida por Siria contra 33 acusados de dar falsos
testimonios en las pesquisas por el asesinato del ex primer ministro
Rafiq Hariri, reporta Prensa Latina.
El ex jefe de los servicios de seguridad libaneses Jamil Sayyed
reveló que un magistrado de alta instancia de Damasco solicitó la
"detención de 33 jueces, oficiales de seguridad, políticos,
periodistas y otras personas libanesas, árabes y de otros países.
Sayyed fue uno de los cuatro generales de los servicios de
seguridad locales que cumplieron cuatro años de cárcel como
sospechosos de estar ligados al crimen, pero todos fueron liberados
el año pasado por falta de evidencias.
La orden de arresto se conoció apenas horas después que el primer
ministro e hijo del finado ex gobernante, Saad Hariri, regresó
anoche a Beirut procedente de Damasco tras un viaje a la ciudad
saudita de Jeddah, según la Agencia Nacional de Noticias.
Entre los requeridos por la justicia siria está también Detlev
Mehlis, el fiscal alemán que condujo la etapa inicial de la
indagación del Tribunal Especial para el Líbano (TEL) de la ONU
sobre la muerte de Hariri en un atentado con bomba, el 14 de febrero
de 2005.
Asimismo, se mencionó al jefe de la policía libanesa, Ashraf Rifi,
al diputado Marwan Hamadeh y al fiscal Saeed Mirza, entre otros
cuyos testimonios supuestamente malintencionados afectaron al
gobierno de Siria al vincularlo con el bombazo que causó otros 22
muertos.
Fuentes cercanas a Hariri comentaron que la acción judicial
podría dañar las ahora estrechas relaciones de los dos países, sobre
todo después que el primer ministro reconoció en septiembre que
cometió un error al implicar a Siria en la muerte violenta de su
progenitor.
Hariri afirmó a un periódico que sus imputaciones al gobierno del
presidente Bashar Al-Assad estuvieron basadas en móviles políticos y
se disculpó por haber acusado sin fundamento.
Pero además de una hipotética fricción entre Hariri y Al-Assad,
se cree que el asunto podría profundizar las tensiones entre el
bloque gobernante 14 de Marzo y el movimiento de resistencia chiita
Hizbulah (Partido de Dios) que lidera la oposición parlamentaria (8
de Marzo).
Reportes sin confirmación oficial señalan que el TEL pretende
acusar a miembros de Hizbulah por una presunta conexión con el
asesinato del ex primer ministro.
Esto es un suceso chocante en términos de las relaciones entre el
primer ministro y el liderazgo sirio, comentó Oqab Sakr, un diputado
afín a Hariri, mientras su correligionario Samir Jisr consideró la
orden de arresto carente de base legal.