"Tuvimos unas elecciones tranquilas, con poquísimos incidentes y
sin episodios de violencia", anunció el responsable del tribunal
electoral.
Dijo que hubo lluvias torrenciales en algunos estados que
dificultaron la votación, aunque "las situaciones fueron
inmediatamente remediadas".
Poco más de 135 millones de brasileños fueron llamados a las
urnas a elegir al sucesor del presidente Luiz Inácio Lula da Silva,
a renovar los 513 escaños de la Cámara de Diputados y dos tercios de
los 81 senadores, los gobernadores de los 26 estados del país y el
Distrito Federal, y legisladores de todos los parlamentos
regionales.
De las primeras en acudir a las urnas, la candidata por el
Partido de los Trabajadores (PT, en el Gobierno), Dilma Rousseff,
votó en la Escuela Estadual de Enseñanza Media Santos Dumond, de
Porto Alegre, en Río Grande do Sul.
En declaraciones a la prensa indicó que "espero el resultado con
tranquilidad, sea en el primer o segundo turno. Creo que la gente
luchó en buena lid. Cuando usted lucha en buena lid, usted solo
puede salir mejor de lo que entró".
El Presidente de Brasil votó en Sao Bernardo do Campo, en la
región metropolitana de Sao Paulo, y se mostró confiado en la
victoria de Dilma Rousseff.
Por su parte, el candidato por el opositor Partido de la Social
Democracia Brasileña (PSDB), José Serra, expresó su confianza en el
futuro del país.
La candidata a la presidencia por el Partido Verde (PV,
ambientalista), Marina Silva, votó en Río Branco, capital del estado
de Acre.
Más de 150 observadores de 36 países supervisaron los comicios
generales en Brasil.