FLORENCIA, Italia.— Después de un intervalo para cambiar de
sedes, hoy afloran los vaticinios sobre cuáles pueden ser los cuatro
equipos que pasarán a la finalísima de este Campeonato Mundial, en
pos de las medallas.
Si iniciamos un breve recorrido por cada una de las dos ciudades
destacadas en esta tercera vuelta, diríamos que Italia –bastante
favorecido por el sistema de competencia—sale ligeramente como
favorito ante un cuadro de Estados Unidos (campeón olímpico)
devaluado, y Francia, que en su repunte avanzó hasta aquí, para
integrar el grupo O de Roma.
En la propia capital, en la zona R, la batalla se presenta
más cerrada entre el Brasil que su propio capitán Gilberto Godoy
Filho (Giba) criticó por su mal proceder ante Bulgaria; la selección
de la República Checa, y Alemania. Si no existe daño sicológico en
sus jugadores por el error cometido, los sudamericanos deben salir
adelante.
Si nos damos un salto hasta acá, Serbia y Rusia pintan para
discutir el primer lugar de la zona P, en una lucha en la que los
segundos cuentan con superior poderío para imponerse, mientras
Argentina posiblemente continúe lamentando la inclusión a última
hora de los rusos en esta agrupación, desacuerdo expresado a
Granma por el director técnico albiceleste, Javier Weber.
Por último, los cubanos saldrán este martes a un desafío-desquite
frente a España, clasificada para el grupo Q, después
de que los rusos les arrimaron el choque decisivo la semana pasada.
Habrá que observar cómo se comportan los búlgaros, siempre
peligrosos y con un aval reconocido por su tercer lugar del orbe y
sus destacadas actuaciones en las Ligas Mundiales.
Siempre deberán contar con Cuba en este apartado, que como no
jugó en la última fecha de la segunda vuelta, y además sumó otros
dos días para entrenar antes de entrar en este tercer tramo del
evento, ha recargado las pilas y mantiene una buena disposición
combativa para la contienda.