Método clínico en Pediatría

Ojos, manos y cerebro son superiores a una computadora

José A. de la Osa
delaosa@granma.cip.cu

¿Pueden ser sustituidos los ojos, las manos y el cerebro del médico por un ordenador?... "¡Absolutamente no!", afirmó convencida la doctora Berta Lidia Castro Pacheco, jefa del Grupo Nacional de Pediatría del Ministerio de Salud Pública y profesora de la especialidad en el hospital Juan Manuel Márquez de esta capital.

Y comenta: los múltiples esfuerzos realizados hasta ahora en varios países para la creación de programas (software) que incluyan el análisis de los síntomas y signos de un paciente para lograr el diagnóstico, han fracasado. Cuando se trata de niños es mucho más complejo aún, porque estos tienen particularidades biológicas: son organismos en crecimiento y desarrollo, todavía inmaduros física y psíquicamente, en los que cobra importancia la situación nutricional, ambiental y su respuesta inmunológica.

Como es obvio, los pequeños no están en capacidad de expresar lo que sienten, por lo que el interrogatorio debe ser realizado en tercera persona, a las madres y demás familiares, quienes "interpretan", sobre todo, los cambios de conducta del niño. De ahí la importancia de que el especialista dé máxima importancia a expresiones tan sutiles y poco específicas como cuando la madre afirma en consulta: "Mi niño no está jugando, creo que no es el mismo de siempre", porque ella sabe su ritmo de sueño, su participación en los juegos.

Esos datos son vitales a la hora de evaluar la situación clínica y establecer el diagnóstico, subraya la doctora Castro, y tan fundamentales como la observación, la palpación y percusión gentiles, la auscultación que debe hacerse a los niños, sorteando su natural temor y rechazo a que les abran la boca, los toquen¼

En ellos, como en ningún otro paciente, cualquier examen complementario o proceder riesgoso que haya que indicar deben estar más que justificados, así como también los medicamentos que cuando son necesarios las dosificaciones estarán en dependencia de la edad, peso, estado nutricional.

Considera que la Medicina de la edad pediátrica mezcla de manera armónica ciencia y arte, donde como en ninguna otra especialidad resulta tan esencial la relación médico-familia, donde la paciencia, el cariño y la sonrisa son claves también para el éxito del diagnóstico. Hay que informar cuando se realice un hallazgo, su pronóstico, y orientar adecuadamente a la familia la conducta a seguir ante eventos asociados a una enfermedad.

Podemos estar orgullosos, afirma mi entrevistada, del reconocimiento nacional e internacional de la Escuela Cubana de Pediatría, "envuelta incluso en una mística", que garantiza la curación de los niños con un alto grado de satisfacción de las familias en nuestro país y en otras naciones.

 

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