.—
Representantes de Estados Unidos y la Unión Europea (UE) partieron
de Medio Oriente con las manos vacías al fracasar una ofensiva
diplomática que, por causa de Israel, aboca hoy al fracaso el
diálogo directo con los palestinos.
El enviado especial estadounidense para la región, George
Mitchell, y la Alta Representante para la Política Exterior de la
UE, Catherine Ashton, concluyeron dos días de intensos contactos e
imparable ir y venir entre Tel Aviv y Ramalah, sin obtener garantías
de las partes.
Mitchell y Ashton, por separado y de conjunto, dialogaron en la
capital israelí con el primer ministro Benjamín Netanyahu y el
titular de Defensa, Ehud Barack, para tratar de persuadirlos de
ampliar la moratoria en la construcción de asentamientos en
Cisjordania.
Un periplo diplomático similar realizaron entre el jueves y el
viernes a Ramalah, sede de la Autoridad Nacional Palestina (ANP),
para hablar con el presidente Mahmoud Abbas, su primer ministro
Salam Fayyad, y el jefe negociador Saeb Erakat, entre otros.
Tras dos encuentros con Abbas y otros dos con Netanyahu, Mitchell
afirmó que ambas partes se mantendrían dialogando, pero reconoció
que hay temas difíciles y complejos sin resolver, aunque a pesar de
ello continuaremos determinados a impulsar las pláticas.
Esas reuniones estuvieron rodeadas de especulaciones sobre
supuestas garantías de Washington a Netanyahu para que Israel
despliegue tropas en la margen occidental del río Jordán (frontera
con Jordania), una vez creado el Estado palestino independiente.
La ANP se niega a esa opción y propuso a Israel emplazar una
fuerza multinacional, pero Netanyahu lo rechaza y además se resiste
a priorizar un pacto sobre las fronteras del futuro Estado
palestino, lo que casi automáticamente solucionaría el contencioso
de las colonias.
Netanyahu afirma que si las colonias se incluyen en el conjunto
de temas a resolver con la ANP además de la suerte de los
refugiados, el estatus de Jerusalén, las fronteras y la seguridad
del futuro Estado tendrán su propio espacio y serán parte del juego
de dar y recibir.
Ciertos o no tales reportes de prensa, lo innegable es que el
jefe de gobierno sionista se mantuvo inamovible y declinó rectificar
la decisión adoptada el pasado 26 de septiembre, cuando no renovó el
congelamiento durante 10 meses de las construcciones en Cisjordania.
Según el rotativo hebreo Haaretz, Netanyahu dijo el viernes a
colaboradores cercanos que su gobierno había tenido muchos gestos
unilaterales hacia los palestinos para llegar al diálogo directo, y
que los 10 meses de moratoria en las colonias no habían sido
fáciles.
Ahora espero que los palestinos muestren alguna flexibilidad y se
mantengan en el diálogo, dijo el primer ministro.
Pero tanto a Mitchell como a Ashton, el liderazgo palestino
expresó que nuestra posición es clara, toda la actividad en los
asentamientos tiene que ser detenida para dar a las negociaciones
directas la oportunidad que merecen.
Así lo expuso el jefe negociador Erakat, quien también subrayó
que la llave del diálogo directo está en las manos de Netanyahu,
porque los palestinos reiteraron su anterior advertencia de que
abandonarían las tratativas si no se frenaban las labores
constructivas.
El comité ejecutivo de la Organización para la Liberación de
Palestina se reunió este sábado en Ramalah para presuntamente
revalidar esa visión antes de que la Liga Árabe discuta el miércoles
en esta capital una posible decisión definitiva.
Los asentamientos, que la comunidad internacional y la ONU
consideran ilegales, los habitan cientos de miles de israelíes y
están en territorios ocupados que los palestinos pretenden convertir
en su Estado, con capital en Jerusalén oriental.
Para los israelíes esas tierras les pertenecen y, por lo tanto,
pueden seguir con las edificaciones en áreas menos áridas que
abarcan el dos o tres por ciento de la Ribera Occidental, donde el
primer ministro autorizó erigir dos mil nuevas casas en el próximo
año.
Entretanto, el emisario estadounidense mantiene consultas en
países árabes antes de la reunión de la próxima semana de la Liga
Árabe, pero de momento prevalece el escepticismo y la posibilidad de
que si fracasa este diálogo, se acelere e incremente la colonización
israelí.