.— Los guatemaltecos conocieron
revelaciones de actos médicos inverosímiles conducidos por un
especialista estadounidense, cuya divulgación fue el principal tema
noticioso de la semana y tiene hoy un gran impacto.
Los hechos ocurrieron hace más de 60 años, de 1946 a 1948, pero
apenas ahora se conoce la infección intencional con varias
enfermedades venéreas a unos mil 500 ciudadanos de este país con
quienes experimentó un oficial norteamericano.
Como un delito de lesa humanidad calificó el presidente Álvaro
Colom lo cometido con guatemaltecos tomados como verdaderos
conejillos de india, práctica comprobada es común de científicos
estadounidenses, principalmente en el área militar.
Según la información oficial emitida aquí, Washington pretende
disculparse por esa barbaridad, primero mediante comunicación de la
secretaria de Estado, Hillary Clinton, y después con una llamada
telefónica del mandatario Barack Obama a su homólogo.
Obama afirman que negó para esos actos ser parte de los
principios y valores del pueblo de Estados Unidos, y aún así Colom
reafirmó la indignación del suyo propio por lo sucedido y exigió una
investigación más profunda.
Amplias son las repercusiones en toda la prensa local, e incluso
la internacional, desde el momento del destape la víspera por parte
de la Presidencia de la República y la Cancillería, no importa el
tiempo pasado desde entonces.
Los medios resaltan lo intencional de aquel proceder y algún que
otro análisis le da calificativos como el de aberrante y le imputan
al de delito de lesa humanidad haberse quedado corto.
Sobre todo, porque la documentación hallada por una profesora
norteamericana asegura de Guatemala ser un excelente lugar para el
estudio por razones tales como la positiva colaboración de las
autoridades de la época.
El diario Siglo Veintiuno reseña al respecto cómo fueron elegidos
para ese experimento personas con alto grado de vulnerabilidad,
soldados sujetos a órdenes superiores, prisioneros sin derechos
reconocidos y pacientes mentales sin capacidad para defenderse.
Previamente, según la publicación, eran infectadas prostitutas a
quienes les pagaban para extender el contagio mediante relaciones
sexuales con los escogidos.
Por su trascendencia esta noticia relegó a segundo plano a otras
en el ámbito semanal, como por ejemplo el avance en el proceso para
elegir al nuevo fiscal general tras presentar 40 abogados su
documentación como aspirantes.