.— La cumbre extraordinaria y de
emergencia convocada por la presidente Cristina Fernández ante la
intentona golpista en Ecuador hizo volver las miradas del mundo
hacia Argentina, que cierra hoy una intensa semana política.
Sólo horas después de conocerse las agresiones y el secuestro
perpetrados el jueves último por fuerzas policiales contra el
dignatario ecuatoriano, Rafael Correa, el porteño Palacio de San
Martín recibía a seis mandatarios de la región para examinar el
tema.
José Mujica, de Uruguay; Evo Morales (Bolivia); Sebastián Piñera
(Chile), Alan García (Perú), Hugo Chávez (Venezuela) y Juan Manuel
Santos (Colombia) se hicieron presentes en la cita junto a Fernández
y el secretario general de la Unasur, Néstor Kirchner.
Poco después de la medianoche, inició la sesión a puertas
cerradas que aprobó una declaración, cuya fuerza y contundencia,
dijo Cristina Fernández a través de su cuenta de Twitter dejaron
impresionado a Correa.
El texto reafirmó el fuerte compromiso con la preservación de la
institucionalidad democrática, el estado de derecho, la paz social y
el irrestricto respeto a los derechos humanos, como condiciones
esenciales del proceso de integración regional.
Condenó además enérgicamente el intento de golpe de Estado y el
posterior secuestro del presidente Correa y expresó la necesidad de
que los responsables de la asonada golpista sean juzgados y
condenados.
También advirtió que los gobiernos de la Unión de Naciones
Suramericanas (Unasur) no tolerarán, bajo ningún concepto, cualquier
nuevo desafío a la autoridad institucional, ni intento de golpe al
poder civil legítimamente elegido.
En ese sentido advirtieron que en casos de nuevos quiebres del
orden constitucional adoptarán medidas concretas e inmediatas tales
como cierre de fronteras, suspensión del comercio, del tráfico aéreo
y de la provisión de energía, servicios y otros suministros.
Por último, decidió que sus cancilleres se trasladaran ayer mismo
a Quito para expresar el pleno respaldo a Correa y su pueblo, y
acordó adoptar en su próxima Cumbre, prevista para noviembre próximo
en Guyana, una llamada cláusula democrática.
La cumbre extraordinaria de Unasur aquí se realizó apenas tres
días después que Argentina asumiera en el marco de las Naciones
Unidas la presidencia del Grupo de los 77 (G-77) más China (con 132
Estados miembros).
En su discurso de asunción, Fernández demandó una mayor
representación de los países en desarrollo en los órganos de las
Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la
Organización Mundial de Comercio.
Respecto al G-77, hizo notar que aún cuando concentra la porción
más grande del Producto Bruto Mundial y el mayor volumen
demográfico, no tiene la debida representación en el sistema de
decisión de los organismos multilaterales.
Recordó además que Argentina fue supuestamente la niña mimada del
FMI, cuando en realidad constituyó su conejillo de Indias hasta la
crisis de 2001.
Entonces -indicó- el sistema financiero explotó y la pobreza y la
indigencia alcanzaron niveles alarmantes y el desempleo llegó al 25
por ciento.
Fernández denunció asimismo que mientras el Fondo Monetario
Internacional aplicó recetas a los países subdesarrollados, dejó sin
control al sistema financiero y a los llamados Estados centrales.