MILÁN, Italia.--Cuando los más de 7 000 aficionados que llenaron
el Palacio de los Deportes de Verona constataron cómo Cuba vencía a
Brasil 3-2, quizá no imaginaron la reacción de los campeones
mundiales después de esa derrota.
En las dos últimas finales de la Liga Mundial, los sudamericanos
se han impuesto a los antillanos y, a pesar de tan importante
demostración de los vencedores en esta oportunidad aquí en Italia,
nadie duda de la estirpe triunfadora de los alumnos de Bernardo
Rezende.
Vamos a continuar adelante, Cuba ha jugado un gran partido y
mereció la victoria, dijo a Granma después del choque
Gilberto Godoy Filho (Giba), conocido por la afición cubana, quien
recalcó que en buena parte la actuación de su equipo en los
siguientes días dependería del comportamiento del atacador auxiliar
Murilo Endres, anotador de 24 puntos ante la selección dirigida por
Orlando Samuels.
Aquel revés les costó a los brasileños trasladarse para la
segunda ronda de este Campeonato Mundial hacia el grupo N, en Ancona,
donde enfrentarían a Polonia y Bulgaria, de ahí que llamaran a esa
pooll el trío de la muerte.
Los polacos, subcampones del orbe en la pasada edición, fueron
superados 3-0 precisamente por Brasil en la apertura de esa fase, en
tanto Bulgaria también los batió al día siguiente, con igual
pizarra, para eliminarlo en sus aspiraciones de alcanzar una
medalla. Así quedó la escena lista para el enfrentamiento entre los
dos ganadores, por el primer puesto de esa llave, aunque ambos
clasificaron para la tercera ronda.
Brasil, monarca en el 2002 y 2006, si se impone en este último
compromiso ante los balcánicos, deberá enfrentar nuevamente a Cuba
en la siguiente etapa del clásico, y no dudamos que ese reto será
todavía mucho más difícil que el inicial.