SANTA
CLARA.— Un total de 2 543 pacientes aquejados de insuficiencia renal
crónica reciben tratamiento de hemodiálisis o diálisis peritoneal,
fruto de la estrategia cubana de atención a ese tipo de pacientes,
una actividad sumamente costosa desde el punto de vista económico y
que el sistema de salud cubano asume en su afán de elevar la calidad
de vida de sus ciudadanos.
Jorge Pérez Oliva-Díaz, coordinador nacional del programa de
enfermedad renal diálisis trasplante, expresó aquí que en este
momento se realizan grandes esfuerzos en las 48 unidades que prestan
este servicio en el país, a fin de hacer más sostenible la actividad
sin afectar la salud del paciente.
En ese sentido mencionó la reutilización del dializador, mientras
este sea de limpiar y depurar la sangre del enfermo, experiencia que
ha permitido elevar el promedio de empleo del equipo de cinco
sesiones a ocho, y en algunos casos, como los hospitales de Pinar
del Río, Artemisa y Banes, han logrado usarlo hasta 16 veces, un
buen ejemplo de la eficiencia que puede lograrse en el sector de la
salud.
Destacó que un tratamiento de diálisis cuesta en el mundo entre
100 y 200 dólares por sesión y en el año el enfermo debe hacerse
entre 156 y 160, sin contar el costo de la tecnología, que incluye
una planta para el proceso del agua, riñones artificiales o
generadores de diálisis y medicamentos de última generación, entre
otros recursos.
Anunció la extensión en próximos meses de los servicios de
hemodiálisis a los hospitales Freyre de Andrade, de la capital, y
Guamá, en Pinar del Río, además de normalizarse las prestaciones en
el Hermanos Ameijeiras. Con anterioridad los habían recibido San
Luis y el Saturnino Lora, en Santiago de Cuba.
Destacó el trabajo de Villa Clara, provincia de referencia en el
tratamiento de enfermedades nefrológicas en Cuba, tanto en la
actividad de trasplante como en la atención al paciente renal
crónico.