Los dos principales sindicatos de España, Comisiones Obreras (CC.OO.)
y Unión General de Trabajadores (UGT), exaltaron la amplia
participación de la ciudadanía en la huelga general contra la
política económica del Gobierno, reporta Prensa Latina.
En rueda de prensa, los secretarios generales de CC.OO., Ignacio
Fernández, y de UGT, Cándido Méndez, calificaron de éxito la
adhesión al paro, estimada por los gremios en más del 70 por ciento,
es decir, unos 10 millones de trabajadores.
A juicio de ambos dirigentes, esta jornada de protesta contra la
reforma laboral y los duros recortes sociales decretados por el
Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, pone de manifiesto el
masivo rechazo de la sociedad española a esas políticas.
Por ese motivo pidieron al Ejecutivo encabezado por el Partido
Socialista Obrero Español (PSOE) una rectificación de lo que
consideran un viraje hacia la derecha de su rumbo económico, con la
aprobación de impopulares medidas de corte neoliberal.
El Gobierno tiene la oportunidad de volver a la senda de la
razón, subrayaron Méndez y Fernández al valorar los alcances de la
primera huelga de 24 horas que afronta Zapatero tras su llegada al
Palacio de la Moncloa (sede del poder central), en 2004.
Según denuncian los máximos representantes de los gremios, el
plan de austeridad aprobado por la administración central para
reducir el déficit fiscal retrasará la salida de la crisis y
colocará a España en el furgón de cola de la Unión Europea (UE).
Fernández indicó que el alto seguimiento al 29-S, como bautizaron
los sindicatos la movilización, demuestra que la gente se sobrepuso
a las amenazas de los empresarios y a alguna actuación
desproporcionada de la policía en determinados lugares.
Esta huelga obliga a rectificar y si la Moncloa no quiere
persistir en esa tendencia suicida debería atender el clamor
democrático de la ciudadanía, porque una ley se cambia con otra,
remarcó el líder de Comisiones Obreras, en alusión a la reforma
laboral.
Para el sindicalismo, las transformaciones en el mercado de
trabajo introducidas por el poder central, bajo presión del Fondo
Monetario Internacional, abaratan y hacen más fácil el despido de
los asalariados y favorecen a los empresarios.
Deplora, además, la reducción de los salarios de los empleados
públicos, la congelación de las pensiones para 2011 y la pretensión
de extender la edad de jubilación obligatoria de 65 a 67 años, como
parte del paquete de ajuste exigido por la UE.
Al respecto, Méndez expresó que el Gobierno debe desistir de su
intentona de retrasar la edad de jubilación y reorientar los
Presupuestos Generales del Estado para 2011.
En un recorrido por algunas de las principales arterias de esta
capital, Prensa Latina constató la práctica inexistencia de
transporte público, en particular de autobuses.
La emblemática calle madrileña Gran Vía ha sido cortada por
diversos piquetes informativos organizados por CC.OO. y la UGT para
llamar a los españoles a sumarse a la paralización de actividades.
Ante el funcionamiento restringido del metro, donde se impusieron
servicios mínimos, muchos residentes de esta urbe que declinaron
respaldar el paro recurrieron a sus vehículos privados para
trasladarse hacia sus centros de trabajo, lo que ocasionó atascos en
el centro.
La huelga general, séptima de la democracia española, arrancó la
pasada medianoche con el bloqueo de los mercados mayoristas en las
principales ciudades de esta nación, entre ellas Madrid, Barcelona,
Sevilla y Valencia.