Justificación injustificable…

ELSON CONCEPCIÓN PÉREZ

Es muy reciente el informe rebotado por la prensa internacional y fechado en Washington, donde se constata que el gobierno de Estados Unidos vendería aviones y helicópteros militares a Arabia Saudita a un costo de 60 000 millones de dólares.

Aviones F-15 salidos del Complejo Militar norteamericano, que serán comprados por Arabia Saudita.

La información irrumpió en mis sentidos, como si estuviera de espectador en los preparativos de un escenario, donde petróleo y armas se dan la mano en lo que pudiera ser una aventura fatídica; o simplemente una última aventura yanki.

No puede separarse este hecho de un contexto actual de amenaza nuclear contra un país de esa región: Irán.

Explica el despacho noticioso que el acuerdo sería la mayor venta de armas en la historia de EE.UU. y la intención de Washington es fortalecer a un aliado árabe imprescindible frente a Irán, según el diario The Wall Street Journal.

Como un impacto provocado por otra guerra: la que libran 1 020 millones de habitantes de este planeta que pasan hambre, me resultó esa cifra tan fabulosa de un dinero que pudiera y debiera usarse para dar de comer a hambrientos y para curar enfermos. Entonces los Objetivos del Milenio no serían una quimera, sino una realidad alcanzable¼

Vuelvo a la noticia de la venta de estos medios de guerra y leo que se trata de justificar por parte del país que las expide, con aquello de que con esa acción comercial se generarían aproximadamente 75 000 puestos de trabajo en EE.UU.

Parecieran demasiado "buenos" los del Complejo Militar Industrial estadounidense, que andan buscando resolver la grave crisis de empleo que sufre el país, a través del suministro de medios de guerra a estados de una región de la que ansían su riqueza petrolera.

Cuando la prensa en Washington indagó por esta operación de comercio militar, el portavoz del Departamento de Estado, P.J. Crowley, señaló que el Pentágono deberá notificar al Congreso de la transacción en los próximos días porque "un elemento esencial de nuestra política tiene que ver con garantizar la estabilidad en la región del Oriente Medio".

Llenar de aviones de guerra de última generación y de helicópteros de igual factura a Arabia Saudita es, a criterio del Pentágono, una manera de estabilizar una zona donde, precisamente ellos expanden engendros bélicos, como es el caso de Israel, su punta de lanza agresiva contra pueblos y estados que de lo único que se pueden sentir inseguros es de la presencia de portaaviones y submarinos nucleares que navegan por el Golfo Pérsico o por mares adyacentes.

Funcionarios del Pentágono señalaron de forma anónima que el acuerdo autorizará la venta de 84 aviones de combate F-15 y aproximadamente 140 helicópteros Apache y Black Hawk.

Estados Unidos y los sauditas también han estado dialogando sobre la venta de otros 30 000 millones de dólares en buques y sistemas de defensa antimisiles.

El tema a debate en el Congreso originará un pulseo entre demócratas y republicanos, pero a la larga creo que la perspectiva de que se puedan generar miles de empleos alentará el visto bueno del contrato.

Arabia Saudita es uno de los más importantes compradores de armas norteamericanas y entre el 2001 y el 2008 la cifra superó los 36 700 millones, según el Servicio de Investigaciones del Congreso de EE.UU.

Pero Israel, el principal aliado bélico de Washington, no quiere quedarse atrás en ese reparto y, por tanto, negocia la compra de aviones F-35, más avanzados que los aparatos que se venderían a Riad.

Impresiona que Tel Aviv no se conforme con ser el único por aquellos parajes que tiene armas atómicas (entre 200 y 400) y el que, gracias a la gentil colaboración norteamericana, ha desarrollado una industria bélica con tecnología de punta, convirtiéndolo —por ejemplo— en el mayor productor de aviones drones (sin piloto) del mundo.

Israel en un principio planteó objeciones a la venta de armas sofisticadas a Arabia Saudita, pero los de Washington aclararon con rapidez mediática que "Estados Unidos no haría nada para alterar el actual equilibrio de poder en la región".

Con estos argumentos y las concreciones de un comercio peligroso en el que armas y petróleo se entrecruzan, no creo que existan dudas sobre las verdaderas intenciones norteamericanas de afianzar su dominio en esa volátil región, muy cercana al Golfo Pérsico y a Irán.

 

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