Los tres partidos que negocian desde hace más de tres meses para
formar un Gobierno en Holanda esperan llegar a un acuerdo esta
semana, luego de superar trabas sobre cuestiones relacionadas con el
gasto público, reporta Prensa Latina.
Según afirma el Servicio de Información del equipo negociador, el
acuerdo deberá estar listo para mañana y será presentado el jueves
próximo.
El liberal Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD)
fue el más votado en las elecciones de junio último, pero los
intentos por crear un Gobierno de mayoría fracasaron a causa de los
desacuerdos.
Por ese motivo, el VVD intenta formar el que será el primer
ejecutivo holandés en minoría desde 1939.
El Partido Cristiano Demócrata (CDA) constituye la otra fuerza
política que integraría la coalición gubernamental, que además
contaría con el apoyo del Partido por la Libertad (PVV), cuya
plataforma de corte populista y xenófobo generan recelo y
preocupaciones en no pocos círculos políticos del país.
Esa última agrupación defiende un programa que contiene recias
medidas racistas en una nación donde el 13 por ciento de la
población es musulmana.
Geert Wilders, jefe del PVV enfrenta en estos momentos un proceso
judicial debido a acusaciones por incitar al odio y a la
discriminación contra esa minoría étnica.
A inicios del presente mes, y luego de dilatadas conversaciones,
Wilders perdió la confianza del CDA como consecuencia de críticas
crecientes en el seno de este partido a la colaboración con los
antimusulmanes.
Tras superar esa diferencia, los tres partidos retomaron el
diálogo, ya que el máximo crítico por los democristianos Ab Klink,
renunció a su escaño en el Parlamento.
Entre las prioridades del nuevo ejecutivo figura la aplicación de
recortes presupuestarios de unos 18 mil millones de euros en los
cuatro años de la legislatura.
Un reciente artículo del diario De Volkskrant de Ámsterdam
atribuyó la paralización de las negociaciones a varios problemas
vigentes en Holanda, entre ellos, el populismo egocéntrico, opinión
pública alejada a un sistema sin aliento y la fragmentación del
paisaje político.