La
diferencia entre Dilma Rousseff y el resto de los candidatos a la
presidencia brasileña muestra una ligera disminución en comparación
con 15 días atrás, según los resultados de la más reciente encuesta
de Datafolha, reporta Prensa Latina.
La aspirante al Palacio de Planalto por el Partido de los
Trabajadores (PT, en el Gobierno) permanece en primer lugar de la
preferencia de los electores con un 46 por ciento de la intención de
voto, mientras José Serra, del opositor Partido de la Social
Democracia Brasileña (PSDB) aparece en segundo, con 28 por ciento.
En tercero se encuentra Marina Silva, del Partido Verde (PV), con
14 por ciento, de acuerdo con la consulta de Datafolha, que ayer
entrevistó a tres mil 180 brasileños con derecho al voto residentes
en 202 municipios de este inmenso país, con un margen de error de
más-menos dos puntos porcentuales.
En comparación con la encuesta anterior, efectuada entre el 21 y
22 pasados, Dilma bajó tres puntos porcentuales, pues tenía 49 por
ciento; Serra mantuvo su mismo 28 por ciento; y Marina subió un uno
por ciento, contaba con 13 por ciento.
Asimismo, Datafolha apunta que la candidata del PT osciló de
manera negativa de la semana anterior para ésta entre todos los
estratos de la población, así como por sexo, región, escolaridad y
edad.
Pero lo más relevante de esta nueva consulta es que la diferencia
del porcentaje de Dilma con la suma del resto de los candidatos a la
presidencia brasileña se redujo a dos puntos porcentuales, lo cual
hace prever una segunda vuelta de los comicios generales, cuyo
primer turno está marcada para el próximo domingo.
Hasta la semana pasada, todas las empresas encuestadoras daban
por casi segura ganadora a Dilma en la primera ronda de los comicios
generales y convertirse así en la primera presidenta de Brasil.
Mas en un eventual segundo turno, la encuesta de Datafolha,
encomendada por el periódico Folha de S.Paulo, refleja que Dilma se
impondría, pues cuenta con el 52 por ciento de la intención de voto
para esa ocasión y Serra quedaría con 39 por ciento.
La posible segunda vuelta constituye el objetivo central de la
estrategia electoral desplegada por la oposición contra Dilma y la
campaña del PT, la cual incluyó denuncias de violaciones del sigilo
fiscal de familiares y aliados políticos de Serra, y acusaciones de
tráfico de influencia en la Casa Civil.