El Gobierno israelí sigue parapetado en el silencio para tratar
de aplacar las críticas internacionales por reanudar las
construcciones en asentamientos de Cisjordania, mientras la justicia
volvió a despojar de tierras a árabes de Jerusalén, reporta Prensa
Latina.
La oficina del primer ministro Benjamín Netanyahu mantiene el
mutismo respecto a la decisión de no renovar una moratoria de 10
meses en esas actividades constructivas, que expiró la medianoche
del domingo, aunque reportó una intensa gestión diplomática con
Occidente.
Equipos pesados operan con bastante dinamismo desde el lunes en
los asentamientos Ariel, Dolev, Efrat y otros de la ocupada Ribera
Occidental, donde se prevé edificar inicialmente unas tres mil casas
para israelíes extremistas.Según el Buró Central de Estadísticas,
desde el inicio del congelamiento en noviembre de 2009 hasta la
fecha se completaron 796 casas, mientras en junio pasado se
trabajaba ya en dos mil 140, pero ahora se agilizan muchas de esas
obras.
Netanyahu tiene previsto recibir este martes al enviado especial
de Estados Unidos para Medio Oriente, George Mitchell, quien viajó
nuevamente a la zona para tratar de persuadir a Tel Aviv de tomar
decisiones que ayuden al diálogo directo con los palestinos.
Washington desea que Tel Aviv halle un compromiso respecto a la
moratoria para salvar el actual proceso de pláticas entre Netanyahu
y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud
Abbas, quien advirtió de un posible abandono de las negociaciones.
El jefe del Ejecutivo sionista se entrevistó aquí con el
representante del llamado Cuarteto Internacional para Medio Oriente
(Estados Unidos, Rusia, la ONU y la Unión Europea), Anthony Blair,
quien realizó su segunda visita en apenas cuatro días.
Blair también se entrevistó con el ministro de Defensa, Ehud
Barak, una de las figuras interesadas en conseguir una solución de
compromiso, pero igualmente defensor de continuar la expansión a
costa de los territorios palestinos.
En medio de un silencio inalterable, el primer ministro y Barak
discutieron la compleja situación con otros miembros de su gabinete,
pero el debate en profundidad se prevé para la reunión del lunes, el
mismo día en que Abbas consultará a líderes de la Liga Árabes en El
Cairo.
Por otro lado, docenas de familias árabes quedaron expuestas a un
desalojo de sus casas en Jerusalén Este luego que una corte
desestimó una apelación y favoreció a israelíes extremistas en una
disputa de tierras.
El tribunal autorizó por unanimidad a los sionistas a ocupar
inmuebles en el barrio de Sheikh Jarrah, en la ciudad santa, al
considerar válidos los documentos de propiedad que presentaron, una
acción que los palestinos vincularon al proceso de colonización
judía.