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Orden al pie de la carretera
La práctica de legalizar kioscos o puntos de venta
a orillas de la carretera en la región oriental, ahora se extiende a
todo el país
YAIMA PUIG MENESES
Quienes recorren por estos días carreteras cubanas comienzan a
notar la presencia de ordenados kioscos o puntos de venta con
variadas ofertas de flores, frutas, viandas y vegetales provenientes
fundamentalmente de patios o parcelas familiares. Unos meses atrás,
los que se arriesgaban a comercializar estas producciones a orillas
de la Carretera Central y la Autopista Nacional, tenían que hacerlo
a escondidas burlando lo establecido por instituciones estatales.
Los
kioscos o puntos de venta son siempre propiedad de la forma de
producción responsabilizada además, con su administración,
mantenimiento y conservación.
La experiencia de oficializar como trabajadores por cuenta propia
a quienes acuden a vender sus productos en los nuevos
establecimientos, se inició meses atrás en algunos territorios de
las provincias de Santiago de Cuba y Guantánamo para poner punto
final a estas ventas informales. El dinero recaudado iba a parar
mayoritariamente al bolsillo de los revendedores quienes en muchos
casos timaban, incluso, a los verdaderos productores, pues compraban
la mercancía a precio muy bajo para venderla en uno superior.
Luego de un estudio realizado por los ministerios de Economía y
Planificación, la Agricultura, Finanzas y Precios, Trabajo y
Seguridad Social y Comercio Interior en coordinación con los
Consejos de Administración de algunas provincias, ahora la práctica
se extiende a todo el país de forma organizada y legal. Se trata de
poner orden a un río revuelto que proporcionaba ingresos lo mismo a
quienes trabajaban que a quienes no, fundamentalmente a estos
últimos.
Y hay que hacerlo en los municipios sin muchos trámites de
papeleo y con una organización que concentre las gestiones para no
desperdiciar el tiempo.
APROVECHAR MEJOR LAS PRODUCCIONES
"Desde finales del pasado mes de junio, se autorizó de forma
organizada la comercialización de estos productos agrícolas en
puntos de venta o kioscos que son propiedad de la forma de
producción, responsabilizada además con su administración,
mantenimiento y conservación", explicó a Granma Meisi Bolaños
Weiss, viceministra del Ministerio de Finanzas y Precios (MFP).
Ningún
kiosco puede exceder los 25 metros cuadrados; quienes vendan
productos en ellos deben permanecer correctamente vestidos y
mantener el orden y la limpieza en el espacio que ocupan.
"Para la construcción y ubicación de los kioscos será necesario
que el Consejo de la Administración Municipal otorgue la debida
autorización. En los casos que se construyan en terrenos estatales,
la forma productiva propietaria del kiosco aportará al presupuesto
un 2% de las ventas diarias", puntualiza la viceministra.
"Este ordenamiento se desarrolla para brindarle a la población
una mayor variedad, calidad y mejor presentación de los productos y
a su vez, eliminar el descontrol persistente en este tipo de
comercialización. Ahora las personas que en sus patios, huertos o
parcelas cultiven frutas, vegetales, viandas o flores, no tendrán
que venderlas clandestinamente y podrán llevar ellos mismos los
productos al kiosco o a través de terceras personas que compren su
mercancía. De modo que, lo mismo si realizan las ventas
personalmente o no, abonarán al Estado un impuesto sobre ellas que
se ha uniformado para esta modalidad de los puntos de ventas en
carreteras; quedan obligados a su pago todos los concurrentes, tanto
un ciudadano como una cooperativa agropecuaria", agrega.
Como regulaciones se establece que quienes expendan los productos
deben permanecer correctamente vestidos y mantener el orden y la
limpieza en los espacios que ocupan; las ofertas deben situarse en
el interior del kiosco, no permitiéndose a su alrededor otras; es
obligatorio además que todas se reflejen en la tablilla informativa
especificando la unidad de medida y su precio, el cual será
establecido bajo el principio de oferta y demanda.
PAGA LO QUE DEBES
Las elevadas tarifas que imponían ciertos intermediarios o
revendedores llegaron a ser un serio problema no solo para la
población, sino también para el fisco que no tenía forma de
contabilizar las verdaderas ganancias y mucho menos lograr una
adecuada recaudación de los tributos pertinentes.
En la búsqueda por estandarizar los pagos que deben abonar
quienes llevan sus productos a los puntos de venta de las carreteras
y regular el desarrollo de esta actividad, fueron elaboradas un
conjunto de normativas de obligatorio cumplimiento.
Estos vendedores tendrán que abonar a través de la entidad
propietaria del kiosco un impuesto sobre las ventas. La
cuantía será del 5% sobre las ventas que diariamente realicen. "Las
ventas y su importe se consignarán bajo una Declaración Jurada
diaria en el registro que habilita el representante del kiosco
designado por la entidad. Por su parte, la forma de producción
propietaria del kiosco está en la obligación de ingresar
mensualmente al presupuesto el importe percibido por este impuesto",
explica Bolaños Weiss y agrega:
"Las personas que de forma permanente y estable comercialicen sus
producciones en estos kioscos —que no tengan otro vínculo laboral ni
sean beneficiarios de la Seguridad Social—, serán sujetos de las
regulaciones sobre Seguridad Social, en correspondencia con lo que
se establece por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Se
inscribirán como contribuyentes en las oficinas municipales de
Administración tributaria y pagarán por concepto de Contribución, un
25% sobre importes progresivos que seleccionen".
Corresponde a la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT),
implementar cada uno de los mecanismos de control y gestión para
evitar el incumplimiento por el pago de los tributos antes
mencionados y contribuir al incremento de nuestra eficiencia
económica.
Llevar a la práctica este ordenamiento implica además, un
estricto respeto de las premisas que se han dispuesto a través de
las resoluciones dictadas por los ministerios de la Agricultura,
Trabajo y Seguridad Social y Finanzas y Precios para el
funcionamiento adecuado de estos puntos de venta. El Ministerio de
Economía y Planificación, de conjunto con dichos ministerios,
realizará en los meses de octubre y noviembre una evaluación del
desarrollo de esta actividad en el país y su impacto en la
comercialización.
No pocos productores aplauden ya la nueva fórmula ofrecida por el
Estado cubano, que permite ordenar estas ventas, y que se aprovechen
mejor producciones que anteriormente se perdían en patios o parcelas
rurales. La solución no ha requerido mayor cantidad de recursos. La
diferencia estriba en que se ha engrasado todo un sistema de trabajo
donde cada implicado tiene un importante papel que desempeñar para
que, a partir de ahora, no se deseche ni una cereza. |