Transportistas griegos entraron
hoy en la segunda semana consecutiva de protestas contra la política
de ajuste implementada por el gobierno para enfrentar la crisis
financiera que azota al país.
Los paros en el sector ocurren debido a medidas de privatización,
las cuales, de acuerdo con fuentes sindicales, generan problemas de
abastecimiento de productos básicos en el norte del país y en
algunas islas.
Por otra parte, ferroviarios de compañías estatales
protagonizaron este lunes tres paros, de tres horas de duración cada
uno, y anunciaron nuevas interrupciones para el próximo miércoles,
principalmente, en las líneas que conectan el aeropuerto de Atenas
con la ciudad.
Los trabajadores también se oponen a un proyecto de ley para
jubilar anticipadamente o reubicar en otros empleos públicos al 40
por ciento de la plantilla.
Como parte de la oleada de protestas que desató el impopular plan
de recortes gubernamental, médicos de hospitales públicos anunciaron
una huelga de 24 horas el miércoles próximo para exigir cambios en
el sistema nacional de salud y mejora de salarios para turnos de
guardia.
Los profesionales de ese sector indicaron que cancelarán las
operaciones y consultas, con excepción de los casos de urgencia.
El gobierno de Atenas está obligado a reducir este año el déficit
fiscal hasta 8,1 por ciento del Producto Interno Bruto, frente a
13,6 por ciento registrado en 2009.
Para lograrlo implementó un severo plan a cambio de ayudas
provenientes del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial
valoradas en 110 mil millones de euros para los próximos tres años.