La reciente incursión de dos
helicópteros Apaches de Estados Unidos dentro de Paquistán denota
una vez más la connivencia entre las máximas autoridades
paquistaníes y Washington, en detrimento de la soberanía del país
islámico.
Los aparatos al servicio de la OTAN penetraron el viernes y el
sábado pasados en Paquistán en persecución de presuntos insurgentes
que antes habían atacado una base militar del lado afgano de la
frontera, y hasta el momento Islamabad no se ha pronunciado sobre
esa violación de su espacio aéreo.
El alto mando de la Fuerza Internacional de Asistencia a la
Seguridad (ISAF), comandada por la OTAN, justificó las incursiones
que dejaron alrededor de 30 muertos, con las llamadas reglas de
enfrentamiento, que determinan cuándo, cómo y dónde se debe utilizar
la fuerza militar.
Según militares estadounidenses citados por la prensa local,
existe un acuerdo entre Washington e Islamabad que permite a las
tropas de la ISAF penetrar en territorio paquistaní para perseguir a
los miembros del Talibán o de la red Al Qaeda.
Aunque el comunicado divulgado ayer en Kabul por la ISAF no
especificó qué países aliados participaron en la operación militar
dentro de Paquistán, Estados Unidos es el único que utiliza
helicópteros Apache en Afganistán.
Washington es también el único que opera los aviones no
tripulados que atacan constantemente presuntas posiciones de
insurgentes islámicos en las áreas tribales del noroeste de
Paquistán.
El más reciente de esos bombardeos, y el número 19 en lo que va
de mes, se produjo la víspera en Waziristán del Norte, con saldo de
al menos 12 muertos.
Las autoridades paquistaníes aseguran haberle transmitido a la
Casa Blanca su malestar por ese tipo de incursiones, aunque no
porque representen una violación del espacio aéreo nacional, sino
porque el alto número de bajas civiles que provocan contribuye a
exacerbar, dicen, el sentimiento anti-estadounidense entre la
población.
Esas supuestas quejas expresadas por Islamabad a Washington
quedan desmentidas, sin embargo, en el más reciente libro del
reconocido periodista estadounidense Bob Woodward, La guerra de
Obama, que será presentado este lunes en Estados Unidos.
Según el autor, que junto a su colega Carl Bernstein destapó el
escándalo Watergate en 1974, el presidente Asif Ali Zardari otorgó
personalmente al director de la CIA, Michel Hayden, el permiso para
realizar ataques con drones dentro del territorio paquistaní.
Los daños colaterales son una preocupación para ustedes los
norteamericanos, pero no para mí, asegura Woodward que dijo Zardari
a Hayden.
De acuerdo con el diario paquistaní The Nation, esas
declaraciones demuestran que al mandatario le importa poco la suerte
de sus compatriotas que viven en las zonas tribales, además del
peligro que representa, advierte, darle carta blanca a Estados
Unidos para que actúe dentro de Paquistán.