Esta mujer, sabia y triste, viaja junto a más de 600 japoneses en
el Crucero por la Paz (Peace Boat) que convoca a "aprender de las
guerras pasadas para construir un futuro de paz". Esa consigna tiene
a mi juicio un valor especial, diría Fidel unos minutos antes de
escuchar consternado el testimonio de Junko. "Me atrevería a decir
sin temor a equivocarme que nunca en la historia de la humanidad
hubo un momento tan peligroso como este. No se trata de una
excursión, se trata de una lucha real, seria. Espero que en estos
intercambios nos ilustremos acerca de lo que se piensa, qué fórmulas
pueden ser posibles, sobre soluciones realistas, no solo una simple
expresión de deseo. El encuentro para mí tiene una gran importancia
precisamente por la experiencia que ustedes han acumulado sobre este
tema", les dijo Fidel justo este 21 de septiembre, Día Mundial de la
Paz.
De esa experiencia habló Junko en el encuentro de Fidel con los
integrantes del Peace Boat, el crucero que desde el año noventa
llega a puertos cubanos. Contó una historia desgarradora, que a
ratos, le hacía temblar la voz, llorar. Dijo Junko que esa mañana de
agosto hacía un tiempo lindo en Hiroshima, pero "una lluvia negra y
pegajosa comenzó a caernos encima". Sus padres le contaron que
empezó después a sufrir unas diarreas que amenazaban con apagarle la
luz de sus dos años de vida. "Podía comer, pero no digería los
alimentos. Mis padres pensaron que moriría".
Quizás fueron los recuerdos de esta hibakusha (sobreviviente) la
razón por la que luego el Comandante recordaría su visita a
Hiroshima: "Yo estuve en el Museo. Todo me lo explicaron allí, lo
que resistió, lo que no. Una de las imágenes más tremendas era la de
los niños que no habían nacido todavía, la de las madres gestantes
que le faltaban algunos meses... El hecho real es que hoy la
humanidad está amenazada de cosas tan horribles como las que ustedes
han contado, incluso más horribles todavía".
Por ello Fidel confiere tanta atención al encuentro. "Cuando
recibí la invitación me alegró poder intercambiar con ustedes por la
importancia del momento que estamos viviendo, que no es un momento
cualquiera, pero además por un sentimiento de gratitud, ya que
conozco la solidaridad de ustedes, las dificultades, las luchas
contra los bloqueos durante estos años, la identidad del barco, los
puertos donde podían ir y donde no podían ir, si les suministraban
combustible o no". Recuerda entonces aquel día de agosto cuando
escuchó la noticia del ataque. "Yo era estudiante. Era verano por
allá por Santiago de Cuba... Nadie tenía ni la menor idea de la
existencia de un arma de esa naturaleza".
Y le narró luego Junko que había encontrado muchos documentos de
sobrevivientes con más edad, que le habían revivido un pasado de
terror a través de sus historias. Recordó Junko las imágenes de un
documental de periodistas japoneses donde "las escenas son brutales,
la ciudad va desapareciendo, volviéndose negra, donde la gente sin
conciencia camina por las calles, llenas de cuerpos deshechos".
Entonces el Comandante, con la sensibilidad de siempre, le pide
excusas por las preguntas que desea hacerle. Le habla de que el
encuentro se transmitirá por la televisión nacional, si ella no
tiene ninguna objeción, "tenemos mucho interés en que la opinión
pública conozca todo esto, no solo transmitirlo aquí, sino en otros
países. Es de suma importancia lo que allí ocurrió,
independientemente de lo que se haya publicado". Fidel quiere saber
cuánto tiempo tardó en llegar el polvo producido por la bomba hasta
las personas. Junko aprieta su memoria. Le responde que cerca de 30
minutos. "¿Tus padres estaban bajo techo? ¿La madre resultó
quemada?", le inquiere. Junko explica que su familia estaba a 18
kilómetros de donde estalló la bomba, que lo que recibieron fue una
ola de polvo, que su madre y otro hermano pequeño estaban fuera de
la casa, que su padre estaba en un edificio en la ciudad desde donde
vio el avión que enlutaría a Hiroshima.
Luego de las preguntas, Fidel les comenta a los tripulantes del
Peace Boat, que llega por décimo cuarta ocasión a Cuba, de la
reciente visita de Alan Robock, prestigioso investigador de la
Universidad de New Jersey, quien ofreció una conferencia sobre la
teoría del invierno nuclear basada en el peligro que significaría
una guerra nuclear regional. "Parte del hecho actual, muy diferente
al momento aquel en que se lanza la primera guerra nuclear. Toma en
cuenta la situación de este momento en que existen 25 000 armas
nucleares. Dice que bastarían 100 explosiones nucleares y se
produciría lo que él califica de invierno nuclear. Por ejemplo, una
guerra entre la India y Paquistán con el número de armas que tienen
cada una de ellas, sería suficiente para poner fin a la vida en el
planeta".
Les propone el Comandante facilitarles una copia de la
conferencia porque tiene datos de gran valor. Les recuerda el hecho
de que "el poder de las armas existentes equivale a 450 000 veces la
potencia de cualquiera de las dos bombas que lanzaron en Japón".
Entonces se le ocurre que Robock, "hombre generoso, espléndido",
pudiera darles a los miembros de la organización nipona una
conferencia sobre tamaño peligro. Y les explica que a causa de las
explosiones nucleares se producirían nubes de polvo que se
extenderían por el mundo en menos de tres semanas, que la
temperatura bajaría a puntos de congelación, lo cual implicaría que
desaparezca toda la producción de alimento.
Fidel comenta después sobre el desconocimiento en todo el mundo
acerca del tema a pesar de tantas investigaciones prestigiosas;
sobre el término "estado de negación", del cual le habló Robock,
referido al hecho de que cuando existen cosas horribles las personas
rechazan la idea de pensarlas. A esa explicación, dijo Fidel, se le
pudieran sumar otras relacionadas con los medios de información. Las
cosas que pasan en el mundo, a pesar de todos los medios que
existen, se informan pero no se explican. "La verdad está
secuestrada, no se conoce. Desde luego, si las masas no saben leer
ni escribir, no puede siquiera intentarse". Habló del caso de Cuba,
de su Revolución, que "no se ha defendido con la fuerza, se ha
defendido con los conocimientos, con la conciencia", a pesar de 50
años de bloqueo.
Más adelante, con la misma insistencia, Fidel pregunta qué se ha
dicho sobre el medio ambiente, sobre el cambio climático. "No hay
que esperar a una guerra nuclear para que la vida desaparezca en el
planeta". Recuerda que el desarrollo de los países se basa en
fuentes no renovables como el petróleo. ¡Cien millones de barriles
se extraen a diario! "El hombre está gastando el petróleo que la
naturaleza acumuló en 400 millones de años... tiene gastado en 130
años la mitad de ese combustible". Y habló de otro problema que las
naciones también tienen que abordar: "la población no puede crecer
ilimitadamente. Se está calculando una población para el año 2050 de
alrededor de nueve mil a diez mil millones de habitantes". Opinó
Fidel que los humanos tienen que disfrutar de la vida, y "no lo que
está ocurriendo, están muriendo alrededor de ocho o diez millones de
niños por año como consecuencia del hambre, de la falta de
medicamentos".
Entonces conoció el Comandante en Jefe sobre el médico cubano
invitado al Peace Boat. Se trata del joven Iván Toledo Rosa, quien
estuvo en Haití salvando vidas. También supo del bailarín José Ramón
Mendiola Osorio, especie de embajador cultural cubano en el crucero
nipón. A ambos Fidel agradeció, luego de comentar sobre la vocación
internacionalista de nuestros galenos que en tantos países del mundo
tienden su mano solidaria. "Es una prueba de la conciencia. Lo que
hicieron nuestros compañeros en Haití es un producto de la
conciencia, la conciencia que hizo posible la Revolución... a pesar
de las críticas que nos hagan y los errores que hayamos podido
cometer porque ninguna obra humana es perfecta".
Recordó luego Fidel que este es un momento importante porque
Naciones Unidas está discutiendo sus metas: "Las Naciones Unidas es
lo único que se supone que tenemos, porque en ocasiones parece que
no existe, ya que se discuten los problemas del desarrollo, las
metas en educación, las metas en salud, y cada vez que hay una
crisis se produce un retroceso". Habló sobre el poder adquisitivo de
los norteamericanos que ha disminuido en un 43,6%, sobre las
consecuencias del desempleo, sobre el 80% de los ingenieros de
Estados Unidos dedicados a la producción militar.
"Es una gran democracia, de tal modo que tienen 12 000 lobistas
en el Congreso, que cuesta 3 500 millones de dólares al año.
Resultado: todas las grandes trasnacionales tienen controlado el
Congreso de Estados Unidos que es quien tiene que ratificar los
acuerdos, si hay un acuerdo de desarme o un acuerdo de reducción de
armas nucleares tiene que aprobarlo el Congreso. Ya no se sabe cuál
es el papel de un presidente en Estados Unidos. No puede hacer nada,
y ese es el hombre que tiene un maletín nuclear."
De aquellos tristes días de agosto de 1945 concluyó Fidel que "no
era necesario usar esa bomba. Ya las fuerzas imperiales de Japón
estaban derrotadas, para ganar esa guerra no había que lanzar las
bombas. Fue un acto cruel, un experimento", dijo el Comandante.
Y ante la posibilidad de otra tragedia trae a colación la
discordia sobre Irán: "Si atacan a Irán para destruir los reactores
la guerra se vuelve nuclear". De ahí que insista nuevamente en la
necesidad de prestar mayor atención al tema, de cooperar, de ser
consciente de los peligros. Fue entonces cuando muchos comprendieron
el mensaje de Fidel cuando minutos antes preguntó a Nao Inoue, quien
viene al frente del Crucero: "¿Se puede saber la velocidad del Peace
Boat?" A lo que responde sonriendo Nao: "Más o menos como una
bicicleta rápida". Y Fidel, ni corto ni perezoso, lanza: "Pienso que
en estos tiempos el Peace Boat debe marchar más rápido".
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El Crucero por la Paz zarpó por vez primera
en el año 1983. Desde entonces, la organización no
gubernamental nipona ha dado 70 viajes por el mundo llevando
su mensaje de paz. Según expresó Nao Inoue, su director, más
de 40 000 japoneses han intervenido en estos recorridos bajo
el lema "Aprende de las guerras pasadas para construir un
futuro mejor". Durante el encuentro con el Comandante en
Jefe, Nao Inoue dijo que los pacifistas japoneses estaban
contra el bloqueo que Estados Unidos mantiene contra Cuba, y
que abogaban también por la excarcelación de nuestros Cinco
Héroes. "Queremos tender un puente entre Japón y Cuba, entre
los países latinoamericanos y asiáticos", comentó. Y en ese
empeño se harán nuevamente a la mar para visitar Nicaragua. |