La posibilidad de iniciar la reforma
migratoria en Estados Unidos fue postergada una vez más por el
Congreso estadounidense a escasas semanas de las elecciones
legislativas del 2 de noviembre.
La víspera se repitió la historia de años anteriores y los
intereses políticos primaron sobre la situación de miles de personas
que viven en la sombra en Estados Unidos, estiman diferentes medios
al valorar la decisión de los congresistas.
El proyecto de ley Dream Act, que permitiría la legalización de
estudiantes indocumentados, no pasó en el Senado para que fuera
sometido a debate tras una votación de 56 votos a favor y 43 en
contra. Necesitaba 60 anuencias para avanzar con la ley de Defensa
que le sirve de vehículo.
Comentaristas y analistas políticos estiman que el tema es rehén
de intereses políticos, pues muchos legisladores temen que una
decisión favorable a una reforma integral del código migratorio, les
ganará el rechazo de la corriente conservadora en el país.
El líder de la mayoría, el demócrata Harry Reid, dijo ante el
pleno de los senadores que el asunto sólo es cuestión de cuándo,
porque se trata de un asunto de justicia".
La decisión de los 43 parlamentarios que se opusieron a que el
proyecto fuera votado como parte de la ley de Defensa fue como un
balde de agua fría para miles de estudiantes que aguardaron
expectantes por el resultado.
Al evaluar la situación, José Parra, vocero del senador Reid,
estimó que ahora el liderazgo demócrata debe evaluar las
posibilidades para seguir adelante, entre las que están retomar el
tema en noviembre o diciembre, llevar el Dream Act al pleno como tal
o incluso volver al formato de un impulso a una reforma migratoria
integral.
Mientras tanto, estudiantes del país denunciaron que los
congresistas usaron el problema migratorio en su juego político en
detrimento del futuro de dos millones 100 mil jóvenes.
El análisis del voto confirmó previsiones de que los demócratas
no se pronunciarían en bloque. Los senadores Blanche Lincoln y Mark
Pryor votaron con los republicanos.
De haber salido adelante, el proyecto permitiría a los jóvenes
legalizar su residencia en Estados Unidos después de pasar dos años
en la universidad o las fuerzas armadas.
El plan sería aplicable a quienes tenían menos de 16 años cuando
vinieron al país, residieron en él al menos cinco años y tienen un
diploma de una escuela secundaria estadounidense o su equivalente.
Por otra parte, en el plano de implicaciones políticas, la
senadora republicana Lindsey Graham, sostuvo que los demócratas
tratan de conseguir el apoyo de los hispanos y entusiasmar a sus
votantes al intentar añadir el Dream Act al proyecto de ley de
defensa.
En el lado contrario, el vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs,
manifestó la decepción del gobierno, pero reiteró la posición del
presidente Barack Obama y de los demócratas de seguir intentándolo.
El partido en el gobierno considera esta iniciativa como un
primer paso para la reforma migratoria integral que defiende Obama,
en un país donde viven cerca de 11 millones de indocumentados, la
mayor parte de ellos hispanos.