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Intereses políticos en EE.UU. frenan reforma migratoria

WASHINGTON, 22 de septiembre (PL).— La posibilidad de iniciar la reforma migratoria en Estados Unidos fue postergada una vez más por el Congreso estadounidense a escasas semanas de las elecciones legislativas del 2 de noviembre.

La víspera se repitió la historia de años anteriores y los intereses políticos primaron sobre la situación de miles de personas que viven en la sombra en Estados Unidos, estiman diferentes medios al valorar la decisión de los congresistas.

El proyecto de ley Dream Act, que permitiría la legalización de estudiantes indocumentados, no pasó en el Senado para que fuera sometido a debate tras una votación de 56 votos a favor y 43 en contra. Necesitaba 60 anuencias para avanzar con la ley de Defensa que le sirve de vehículo.

Comentaristas y analistas políticos estiman que el tema es rehén de intereses políticos, pues muchos legisladores temen que una decisión favorable a una reforma integral del código migratorio, les ganará el rechazo de la corriente conservadora en el país.

El líder de la mayoría, el demócrata Harry Reid, dijo ante el pleno de los senadores que el asunto sólo es cuestión de cuándo, porque se trata de un asunto de justicia".

La decisión de los 43 parlamentarios que se opusieron a que el proyecto fuera votado como parte de la ley de Defensa fue como un balde de agua fría para miles de estudiantes que aguardaron expectantes por el resultado.

Al evaluar la situación, José Parra, vocero del senador Reid, estimó que ahora el liderazgo demócrata debe evaluar las posibilidades para seguir adelante, entre las que están retomar el tema en noviembre o diciembre, llevar el Dream Act al pleno como tal o incluso volver al formato de un impulso a una reforma migratoria integral.

Mientras tanto, estudiantes del país denunciaron que los congresistas usaron el problema migratorio en su juego político en detrimento del futuro de dos millones 100 mil jóvenes.

El análisis del voto confirmó previsiones de que los demócratas no se pronunciarían en bloque. Los senadores Blanche Lincoln y Mark Pryor votaron con los republicanos.

De haber salido adelante, el proyecto permitiría a los jóvenes legalizar su residencia en Estados Unidos después de pasar dos años en la universidad o las fuerzas armadas.

El plan sería aplicable a quienes tenían menos de 16 años cuando vinieron al país, residieron en él al menos cinco años y tienen un diploma de una escuela secundaria estadounidense o su equivalente.

Por otra parte, en el plano de implicaciones políticas, la senadora republicana Lindsey Graham, sostuvo que los demócratas tratan de conseguir el apoyo de los hispanos y entusiasmar a sus votantes al intentar añadir el Dream Act al proyecto de ley de defensa.

En el lado contrario, el vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, manifestó la decepción del gobierno, pero reiteró la posición del presidente Barack Obama y de los demócratas de seguir intentándolo.

El partido en el gobierno considera esta iniciativa como un primer paso para la reforma migratoria integral que defiende Obama, en un país donde viven cerca de 11 millones de indocumentados, la mayor parte de ellos hispanos.

 

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