Las
presentaciones conjuntas de Los Van Van y el Charangón de Revé en
Lima este septiembre comienzan a ser recordadas por los bailadores
de la capital peruana con una metáfora: el feliz encuentro del tren
y la aplanadora de la música cubana en los predios andinos.
Primero
compartieron un concierto en el Centro de Convenciones de La Molina,
presenciado por unas 800 personas, pero al día siguiente —sábado 18—
fue el acabose en el estadio deportivo de la Universidad de San
Marcos.
"Perú está viviendo un momento de auge de la música bailable que
se identifica como salsa" —apuntó Juan Formell, fundador de Los Van
Van, al comentar la reciente experiencia.
En los últimos meses es frecuente que allí se programen
conciertos de El Gran Combo, Gilberto Santa Rosa y otras figuras y
orquestas de primera línea en el movimiento salsero de Nueva York y
Puerto Rico.
"Pero la música cubana —comentó el compositor y contrabajista—
tiene un público fiel y resulta muy competitiva por nuestra
tradición, nuestra energía rítmica, nuestra idiosincrasia. Yo
encuentro legítima la competencia y la confrontación. Cada vez son
más los bailadores que disfrutan nuestros temas."
A Elito Revé, quien desde hace más de una década recogió el
testigo legado por su padre al frente del Charangón, le sorprendió
el territorio previamente abonado en la promoción de ambos
conciertos.
"Nosotros no habíamos estado en Perú —explicó—, y sin embargo la
gente pedía temas de reciente creación; los conocían. Conversando
con aficionados a la música cubana me di cuenta de que existe un
interés creciente por nuestra realidad musical. El trabajo que
desarrolla el promotor Johnny Hidalgo fue muy profesional al
reforzar la presencia de las dos orquestas en la actualidad peruana.
Él mismo al escucharnos dijo: la gente de Formell es un verdadero
tren; ustedes son como una aplanadora."
A los espectadores no escapó la relación de continuidad entre las
dos agrupaciones: Formell estuvo en los años sesenta con la orquesta
del veterano Elio Revé Matos a la que aportó obras imprescindibles
en el repertorio de la música popular bailable de la segunda mitad
del siglo pasado.
"Mi padre siempre respetó mucho el talento de Formell —acotó
Elito Revé—; y es por ese vínculo entrañable que para mí constituye
motivo de orgullo compartir el mismo escenario con Los Van Van y
defender en el exterior las banderas de la cultura cubana."
"Pienso que lo que está sucediendo en Lima —significó Formell—
debe ser estudiado por la industria cultural cubana. Desde ahí se
puede expandir nuestra producción hacia otros países del Sur".