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En Pinar del Río mejoran tecnología productiva de fósforos

ELENA MILIÁN SALABERRI

A 13 años de inaugurada, la fábrica de fósforos de Pinar del Río, abastecedora del producto para todo el occidente cubano, transita hacia mayor eficiencia, a partir de múltiples mejorías tecnológicas.

Abel Rojas, su director, informó entre las acciones, la remodelación de las máquinas mediante componentes confeccionados para la industria en la Empresa de Piezas de Repuesto territorial, lo cual reducirá los índices de desperdicio de materia prima, que hoy oscila de nueve al 12 por ciento.

Destacó la instalación de guarderas en las máquinas de corte, por su impacto en la disminución de las posibles pérdidas en los más de 15 insumos, adquiridos en países distantes, que demanda la elaboración de los cerillos, cuyas cajas se comercializan a un precio de 10 centavos en moneda nacional en la canasta básica.

Igual prioridad, indicó, se otorga a las proyecciones de instalar una cámara de secado en pos de favorecer el trabajo, aun bajo condiciones climáticas adversas, sobre todo en los abundantes días húmedos del clima insular, que retardan la desecación y pueden dilatar el ritmo productivo.

La fábrica pinareña, comprometida con obtener más de 20 millones de cajas de fósforos en 2010, es una de las cinco industrias de ese tipo existentes en Cuba, refiere la AIN.

El colectivo tiene una edad promedio de 32 años, y todos sus integrantes han sido capacitados en el propio centro, en un arte complejo, ya que sólo en la cabeza del cerillo se mezclan óxido de zinc, dicromato de potasio, polvo de vidrio y otros componentes.

Precisamente, la ya habitual búsqueda de soluciones a problemas tecnológicos ha convertido a sus 100 trabajadores en veteranos de una industria desconocida en la provincia más occidental de Cuba hasta octubre de 1997, afirman publicaciones locales.

De acuerdo con páginas digitales, en 1669 se descubrió en el mundo el fósforo (P), utilizado en la cabeza de esos encendedores, elemento químico que no se encuentra libre en la naturaleza, en tanto su nombre procede del vocablo griego phosphoro: mensajero de luz, hoy día auxiliador del hombre en cualquier latitud.

 

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