En 1999, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó una
resolución que establece, como meta para el año 2015, enseñar a leer
y escribir al 50% de quienes hoy no pueden hacerlo; sin embargo, el
informe resumen del 2010 sobre la evaluación del programa Educación
para todos, afirma que los progresos globales "han sido
decepcionantes", comentó Torres.
"No se ha dado prioridad en las políticas a la lucha contra el
analfabetismo, no se han contraído compromisos financieros adecuados
y no han sido suficientes los esfuerzos encaminados a incorporar
estrategias de alfabetización en los planes más generales de
reducción de la pobreza".
En cambio, con la campaña de 1961 el Estado cubano sentó las
bases de una educación para las masas, reflejada en el ciento por
ciento de escolarización de los niños, el nacimiento de
universidades por todo el archipiélago y en el hecho de que más del
60% de la fuerza laboral calificada son mujeres, contrastó.
De acuerdo con el pedagogo Jaime Canfux, la mayor de las Antillas
ha colaborado con la reducción del analfabetismo en varios países,
al llevar las letras a más de cinco millones de personas, mediante
los programas Yo sí puedo y Yo sí puedo seguir.
Durante la ceremonia, la Agrupación Alvaro Cunhal, del Partido
Comunista de Andalucía, hizo entrega de un reconocimiento al método
Yo sí puedo y en particular al IPLAC, "por la contribución de Cuba a
la justicia social en Sevilla", España.
Estuvieron presentes: Armando Hart, director de la Oficina del
Programa Martiano; Ena Elsa Velázquez, ministra de Educación; y
Miguel Llivina, Oficial de Programas de Educación de la Oficina
Regional de la UNESCO, quien subrayó que esta vez se pretende
promover a un empeño mayor en la alfabetización de niñas y mujeres.