TEGUCIGALPA, 8 de septiembre.— La matanza de 18 jóvenes que
trabajaban en una fábrica de zapatos de San Pedro Sula causó hoy una
profunda conmoción en Honduras, país donde la violencia se
incrementó desde el golpe de Estado del 2009.
Los obreros se encontraban en su puesto de trabajo cuando
individuos armados con fusiles AK-47 los acribillaron a balazos,
quitándoles la vida a 13 de ellos, mientras los cinco restantes
fallecieron en el hospital. Aunque aún se desconocen las causas de
la matanza, las autoridades la atribuyeron a rivalidades entre
pandillas o al narcotráfico.
El director de Casa Alianza del país centroamericano, José Manuel
Capellín, denunció el clima de violencia imperante en el país, donde
muchos niños son hallados muertos y la mayoría de los crímenes
permanecen impunes.
La criminalidad en Honduras se acentuó desde junio del 2009,
cuando militares encapuchados, en contubernio con la oligarquía,
secuestraron al entonces presidente, Manuel Zelaya, y lo llevaron a
la fuerza a Costa Rica. En este país, de unos siete millones de
habitantes, se registraron el pasado año 5 265 homicidios y
actualmente ocurren 12 crímenes por día. (PL)