El
Corán es el libro sagrado del Islam, que para los musulmanes
contiene la palabra del dios único, Alá; y musulmanes son más de 1
200 millones de ciudadanos de este mundo que lo veneran como parte
de su cultura milenaria y de su existencia.
Pero a partir del 11 de septiembre del 2001, en que Estados
Unidos lanzó una verdadera cruzada contra el mundo musulmán, el
irrespeto al Corán ha estado presente lo mismo en la cárcel de la
ilegal base norteamericana en Guantánamo, cuando la CIA y los
militares del Pentágono destruyeron esos libros o los lanzaron en
los inodoros ante la mirada de los presos musulmanes, o como en la
prisión de Abu Ghraib, en Iraq, cuando el libro sagrado fue quemado
o pisoteado por los guardianes en presencia de los detenidos.
Hoy, un llamamiento de un pastor estadounidense para quemar
copias del Corán, con motivo del aniversario de los atentados del 11
de septiembre del 2001 en EE.UU., es de las noticias más
sobresalientes en vísperas de la fecha.
La quema del libro sagrado musulmán ha sido anunciada para el
próximo sábado por Terry Jones, pastor de la iglesia cristiana de la
Florida.
El vicepresidente del Consejo Superior Chií, Abdel Amir Cabalan,
describió la iniciativa del pastor estadounidense como un "acto de
barbarismo que nada tiene que ver con los valores religiosos".
Mientras, desde Berlín, la agencia DPA informó que las
comunidades religiosas, tanto cristiana como judía de Alemania,
reaccionaron con firmes condenas al anuncio del religioso extremista
Terry Jones.
Las reacciones fueron tanto más marcadas cuando se supo en
Alemania que el pastor tiene antecedentes de falsificador y
estafador en la ciudad alemana de Colonia, donde también ejerció su
ministerio.
La Iglesia Evangélica de Alemania (EKD) se distanció claramente
de Jones y calificó de "provocación insoportable" el anuncio de la
quema del Corán.
Por su parte, la presidenta del Consejo Central de los Judíos,
Charlotte Knobloch, recordó consternada la quema de libros que
hicieron los nazis en la Plaza Bebel de Berlín. "La idea es horrible
y chocante", dijo en Múnich, para luego citar la famosa frase del
escritor alemán Heinrich Heine: "Donde se queman libros se termina
quemando gente". (Elson Concepción Pérez)