Quien así hablaba a sus camaradas, poniendo en cada palabra la
suficiente dosis de amor y altruismo, y matizándolas con la dulzura
propia del líder que gana el respeto de sus subordinados a causa de
la actitud ejemplar y la disciplina, no es otro que Ho Chi Minh, el
revolucionario, poeta y periodista vietnamita que hace 120 años
asomó con su luz al mundo para legarle a la humanidad el paradigma
que fue su ardua vida, consagrada a la libertad de su Patria y a la
posterior construcción de la sociedad nueva.
Estas y muchas otras recomendaciones, enseñanzas y sorprendentes
anécdotas del insigne luchador se recogen en las memorias de los
años de guerra, que acertadamente compiló en su libro Recordando
al tío Ho su autor, el general de tres estrellas Phung The Tai,
primer guardaespaldas del Jefe de la Revolución Vietnamita, con cuya
misión se pertrechó de la savia revolucionaria emanada del patriota
al punto de reconocer que sin él no existiría su vida actual en la
que ha alcanzado ese prestigioso grado militar.
A cargo de la editorial José Martí y como resultado de un
proyecto de intercambio de publicaciones con Vietnam, el título, que
nos entrega a Ho Chi Minh en su verdadera dimensión humana, al ser
visto desde la experiencia de un hombre que lo acompañó durante 29
años y hasta el último de sus días, fue presentado —aunque en Cuba—
en un contexto eminentemente vietnamita.
En la comunidad de Ben Tre, ubicada en Bauta, y denominada así en
honor a la provincia donde se produjo hace 50 años el alzamiento
simultáneo con que se iniciaba la fase final de la lucha de ese
pueblo asiático, se erige la Casa Vietnamita, réplica de una
vivienda de campo de esa geografía, que acogió, al calor del bambú y
del mobiliario donado por ese pueblo, la presentación de esta
novedad literaria que estuvo a cargo de Marta Rojas, quien junto a
Melba Hernández —con cuya visita se honró la Casa— y Rita Longa,
autora de la obra escultórica Complejo Solidaridad, que
aparece a la entrada del lugar, es fundadora del Comité Cubano de
Solidaridad con Vietnam y se desempeña como vicepresidenta de la
Asociación de Amistad Cuba-Vietnam.
Para abundar en la sabia y noble inteligencia del Tío Ho,
llegaron hasta allí el ministro Nguyen Xuan Vuong y el consejero
cultural Phan Thanh Nghe, ambos de la embajada vietnamita, quienes
agradecieron la presencia de Melba. "Lo que ella ha aportado a la
victoria de Vietnam no se puede cuantificar", expresaba Xuan Vuong y
refiriéndose a su líder histórico Ho Chi Minh, aseguraba que aunque
hacer versos no era para él una pasión, compuso la más gloriosa
epopeya que vivió su pueblo.