Por estos días —y hasta el venidero 30 de septiembre— transcurre
el proceso de seleccionar a más de 15 000 precandidatos a jueces
legos entre trabajadores estatales y no estatales, campesinos,
jubilados, federadas, cederistas y estudiantes universitarios.
Eso se está haciendo en asambleas en centros laborales,
comunidades, cooperativas y organizaciones estudiantiles y de masas
convocado por la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), los Comités
de Defensa de la Revolución, la Federación Estudiantil
Universitaria, la Asociación de Agricultores Pequeños y la
Federación de Mujeres Cubanas.
El Decreto Ley 195 del año 1999, Reglamento para el proceso de
selección y elección de los jueces legos de los tribunales
populares, dispone que este último paso corresponde a las asambleas
del Poder Popular del territorio donde estos van a ejercer su
jurisdicción, a propuesta de las comisiones de selección de
candidaturas creadas al efecto, las cuales están integradas por
representantes de las organizaciones de masas y presididas por la
CTC.
Quienes resulten elegidos como jueces legos para el próximo
mandato 2011-2015, deberán reunir, entre otros, los siguientes
requisitos: ser ciudadanos cubanos, mantener buena actitud ante la
actividad laboral o de interés social que realicen, poseer un
adecuado nivel educacional, condiciones morales y gozar de buen
concepto público.
El procedimiento democrático de selección, propuesta y elección
de jueces legos, y el ejercicio cotidiano de estos en los órganos de
justicia junto a los jueces profesionales, en igualdad de derechos y
deberes, ponen en práctica un mandato constitucional: La función de
impartir justicia dimana del pueblo.
Cualquiera afirmaría que sus vidas y profesiones nada tienen que
ver con los quehaceres de un tribunal. Pero Ida Violeta, antigua
jefa de brigada en un taller de confecciones textiles, hoy jubilada,
y Rosialbis Galarraga, funcionaria del Sindicato Nacional de la
Construcción, desde hace 25 y 10 años, respectivamente, participan
activamente en la administración de justicia. Ellas son juezas
legas.
En pleno ejercicio de sus funciones en el estrado, durante la
celebración de una vista oral en el Tribunal Supremo Popular (TSP),
las encontró Granma una mañana. Conocían las interioridades
del caso, pues habían estudiado el expediente. Prestaban atención a
cuanto allí se decía. Luego les tocaría deliberar sobre la
responsabilidad del acusado o los derechos correspondientes a las
partes en litigio, y tomar una decisión justa.
Ser jueza lega significa mucho para mí, estoy consciente de la
contribución que brindamos con nuestras experiencias, dice Ida
Violeta. "En mi trabajo siempre me apoyaron; ahora estoy jubilada,
pero continúo en esta actividad y si me vuelven a elegir, seguiré.
Nuestra labor es importante, representamos al pueblo en la
administración de justicia", afirma.
Por su parte Rosialbis, como todo juez lego, es llamada a ejercer
sus funciones un mes al año. "Al principio no sabía nada de esta
actividad, me tuve que auxiliar de los más experimentados, pero con
el tiempo he logrado dominio pues llevo 10 años trabajando en la
Sala Penal del Tribunal Supremo. Además participamos en seminarios,
en diferentes eventos, accedemos a la biblioteca, todo ello para
incrementar nuestra preparación.
"Los jueces profesionales —rememora— siempre nos han dado la
oportunidad de que nos estudiemos bien los expedientes y aclarar
cualquier duda. Tenemos voz y voto en la decisión de los casos, en
representación de nuestro pueblo, con los mismos derechos y deberes
que ellos.
"Con bastante tiempo de antelación el tribunal envía una carta al
centro de trabajo e informa el mes que nos corresponde ir y hasta
ahora no he tenido problemas para que me liberen, aunque sabemos que
hay administraciones que ponen trabas.
"Cuando concluyo el mes me dan una carta de reconocimiento que se
lee en la asamblea de afiliados del Sindicato, en el núcleo del
Partido y en las reuniones del CDR. Hasta algunas personas, como
saben que soy jueza lega, se me han acercado pidiendo consejos de
qué hacer ante determinado problema. Para mí ser jueza lega
constituye un gran honor", asegura Rosialbis.
En alta estima tienen los magistrados la labor de los jueces
legos. "La actividad que realizan es muy importante para la
administración de justicia, sobre todo en un Estado socialista como
el nuestro donde impera el sistema de justicia popular", destaca el
licenciado Eulogio Alberto Roque Díaz, juez profesional de la Sala
Penal del Tribunal Supremo Popular. "Ellos nos ayudan muchísimo,
aportan sus experiencias y vivencias; sus criterios son siempre
tenidos en cuenta con todo el respeto y la responsabilidad que
implican".