El caricaturista cubano Tomás Rodríguez Zayas (Tomy), fue
sepultado este miércoles en la localidad Barajagua del municipio
holguinero de Cueto, donde nació hace 61 años.
Familiares, amigos, colegas y representantes de la prensa cubana
asistieron, junto al pueblo de la pequeña comunidad rural, a darle
el último adiós a Tomy, quien falleció este martes en la capital
cubana, víctima de una afección cardiovascular.
Rigoberto Rodríguez, uno de sus seis hermanos, declaró a la AIN
que Tomy, el mayor de todos, tuvo una inclinación total hacia los
dibujos y caricaturas desde pequeño en su natal Barajagua, donde
cursó estudios primarios en la escuelita de la localidad.
Rigoberto recuerda que, cuando el resto de los niños jugaba
pelota, Tomy se apartaba del grupo para hacer figuras de barro en
cualquier charco de agua que se encontraba a su paso.
Boris Rodríguez, uno de sus cuatro hijos, expresó que Tomy fue,
más que un padre, un hermano y consejero, pues mostraba plena
confianza en cada acción de él y sus hermanos.
Considerado como uno de los más relevantes humoristas gráficos,
Tomy -nombre artístico que lo identificaba- era agrónomo de
formación, y desde el año 1968 dedicó su talento a la prensa.
Colaboró en revistas y periódicos nacionales e internacionales y
fue miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba y
de la Unión de Periodistas de Cuba, que le otorgó el Premio Nacional
de Periodismo Juan Gualberto Gómez y la Distinción Félix Elmuza.
Se desempeñó como presidente de la Asociación de Humoristas de
Cuba y director artístico del suplemento Dedeté, del periódico
Juventud Rebelde.
Participó en varios salones de humorismo y realizó numerosas
exposiciones personales en Cuba, Angola, Nicaragua, Costa Rica,
Corea, México, Francia, Colombia, Brasil, Turquía y Venezuela.
Sus caricaturas, que mucho hicieron reír y reflexionar, quedan ya
como patrimonio de la gráfica humorística.
La prensa cubana atesora una obra reconocida y altamente estimada
en la figura de Tomy.