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Centro de Inmunoensayo: joya de la Revolución cubana

IRIS ARMAS PADRINO

El empleo del Sistema Ultramicroanalítico (SUMA), desarrollado por el Centro de Inmunoensayo (CIE), ha contribuido notablemente a los logros de la salud que hoy exhibe Cuba, comparables con naciones del llamado primer mundo.

Sobresalen la disminución de la mortalidad infantil que el año precedente fue de 4,8 por cada mil nacidos vivos, la cifra más baja de Las Américas, incluso que Canadá y Estados Unidos, reporta la AIN.

Aunque hacía varios años, atendía el auge de programas que dieron lugar a la creación de esa institución, fundada por el Comandante en Jefe Fidel Castro, el siete de septiembre de 1987, el CIE realiza diversas pruebas en las gestantes y niños recién nacidos para el diagnóstico de enfermedades que requieren de técnicas especiales y de no detectarse a tiempo producirían un grave retraso mental.

El doctor José Luís Fernández Yero, director de ese centro del polo científico del Oeste de la capital cubana, explicó con sumo orgullo a la AIN cómo desde hace 27 años, cuando Fidel lo calificó como una "verdadera joya de la Revolución", el Centro de Inmunoensayo continúa sumando avances científicos, que también benefician a seres humanos de otras latitudes.

Desde su apertura ha realizado más de 60 millones de análisis clínicos a la población cubana y esa cifra debe crecer aún más. Solamente para la determinación de glucosa, en la Atención Primaria de Salud el próximo año se deben efectuar más de 50 millones de estudios, anunció el experto.

Destacado en la producción de numerosos equipos y reactivos, de gran beneficio para el sistema de salud nacional, el Centro de Inmunoensayo exhibe entre sus principales éxitos, los aparatos SUMA y estuches de reactivos para detectar malformaciones congénitas, enfermedades en los recién nacidos, el virus del VIH/sida, hepatitis B y C y el dengue hemorrágico.

Fernández Yero afirmó que desde 1982 al 2009 se estudiaron más de tres millones de embarazadas y superaron las siete mil malformaciones detectadas.

El programa de hipotiroidismo congénito en sus 23 años de puesta en funcionamiento ha investigado unos tres millones de recién nacidos, y gracias al SUMA, Cuba se ubicó como el segundo país de América, sólo antecedido por Canadá, en contar con un programa con cobertura nacional de tecnología de avanzada para ese diagnóstico.

Remarcó Fernández Yero que ello ha evitado a cientos de niños los sufrimientos por daños cerebrales severos provocados por esa dolencia, que puede conducir al cretinismo.

La institución dispone de 32 estuches o kits diagnósticos que, mediante una red de 267 laboratorios en toda Cuba, permiten la detección de 19 enfermedades vinculadas a programas de máxima prioridad del Ministerio de Salud Pública, como el Materno Infantil, Vigilancia Epidemiológica y Certificación de Sangre, acotó.

Los científicos del CIE trabajan, además, en la detección temprana de afecciones renales, el VIH/sida, la hepatitis B y C, la diabetes, así como también el cáncer de cuello de útero y el de próstata, este último mata a más de dos mil 500 hombres cada año.

Entre las líneas de desarrollo figuran los trastornos del colesterol y otros tipos de cáncer como el de pulmón y mama.

Con más de 120 registros sanitarios en el exterior y 463 laboratorios SUMA en diversas naciones, la institución cubana ha beneficiado a millones de personas en el planeta y se ratifica como una verdadera joya de 27 kilates.

 

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