Maestros en el arte de construir

YAIMA PUIG MENESES

¿Cómo construir fábricas, escuelas, hospitales, viviendas, carreteras, hoteles o puentes, sin albañiles, carpinteros, plomeros o electricistas? ¿Cómo elevar la productividad si los obreros capacitados se van hacia otros sectores porque reciben mayores retribuciones económicas? ¿Cómo "retener" a los buenos trabajadores en las obras y multiplicar su ejemplo en el colectivo?

Este proyecto de capacitación no basta para solucionar las actuales deficiencias que tienen lugar en las inversiones, son necesarios, además, un mayor control, organización y exigencia diarios.

Estos y muchos otros cuestionamientos circundan la mayoría de las inversiones cubanas, y aunque ningún directivo desconoce las causas para que tal realidad se reproduzca, lo cierto es que casi ninguna obra ha logrado estabilizar fuerza de trabajo constructiva capacitada para realizar labores con calidad y agilidad.

La creación de los destacamentos de Maestros de la Construcción hace cinco años, en obras del Turismo fundamentalmente, constituye una experiencia positiva dentro del sector. Su objetivo principal consiste en distinguir a los obreros con mayor experiencia y que mejor se desempeñan en sus actividades, tratando de motivar su permanencia en las obras con reconocimientos ante las brigadas, mayores estímulos materiales y mejores condiciones de vida.

Aun cuando esta experiencia no es la solución a los numerosos problemas que afectan la fluctuación en las obras, los resultados en el polo turístico de Varadero constituyen un punto de partida. Actualmente la cifra de Maestros de la Construcción se incrementa y suman casi 700 en todo el país.

Fotos: Yaimí RaveloMultiplicar el ejemplo de los Maestros de la Construcción en las obras es también un reto para el proceso inversionista cubano.

APRENDER DE LOS MEJORES

Contrario a lo que muchos puedan imaginar, los problemas de fluctuación de mano de obra en las construcciones no son solo privativos de las inversiones cubanas, subsisten en otras regiones del mundo aunque las causas sean completamente diferentes.

La compañía francesa Bouygues —que actualmente mantiene negocios con entidades cubanas, e integra la Asociación Económica Internacional (AEI) ARCOS-BBI—, también lidió con estas limitaciones al inicio de la década del 60. En la búsqueda por motivar y atraer a los constructores hasta sus obras nació el destacamento "Compagnons du Minorange" (Destacamento de Obreros de Elite), que priorizaba la atención a sus miembros con el apoyo directo de la máxima dirección de la empresa. Adaptando esa fórmula, se crearon en Cuba los Maestros de la Construcción.

Según precisiones de Lesbia Vázquez del Pino, viceministra de la Construcción, para integrar este Destacamento, en primer lugar, los operarios deben ser ejemplo ante sus compañeros. "Intentamos promover el espíritu de pertenencia de los obreros, la calidad, estabilidad y eficiencia en las tareas que realicen", puntualiza.

Foto: Cortesía de Bladimir AyraLos Maestros de la Construcción despuntan en la actualidad como una fuerza laboral técnica capacitada y estable.

"Somos una especie de instructores a pie de obra encargados de transmitirle al resto de los obreros no solo nuestras experiencias en las diferentes especialidades, sino también de motivarlos con el ejemplo y el cumplimiento de las tareas", comenta el carpintero Rafael Rodríguez, integrante del primer grupo de Maestros de la Construcción formado por la ECOA # 47, que labora en el polo turístico de Varadero.

Por su parte, Ángel Ruiz, enchapador de la ECOA # 36, reconoce la importancia de esta experiencia, sobre todo para promover entre el colectivo un ambiente de competencia fraternal con el objetivo de motivar mucho más el trabajo.

"Ya en las obras se nota un respeto hacia nosotros. Muchos aspiran a pertenecer al Destacamento, pero adquirir esta condición requiere mucho esfuerzo y luego saber mantenerla. Al igual que logramos alcanzar esta categoría, podemos perderla si no trabajamos ni somos ejemplo ante la cuadrilla", enfatiza José Manuel Roselló, albañil de la ECOA # 47.

En dependencia de la integralidad del operario se establecen tres categorías, indicadas mediante estrellas en el uniforme. Los maestros de la ECOA # 36 se identifican por su vestuario carmelita con adornos naranjas, mientras los de la 47 combinan el azul con franjas amarillas.

Más allá de colores o estrellas en sus uniformes, la mayor distinción de estos hombres consiste en la entrega y dedicación que ponen en todo cuanto hacen. "Con solo mirarlos comprendemos que verdaderamente viven para su profesión. Ojalá su ejemplo pudiera multiplicarse para facilitar una mayor capacitación de los obreros a su cargo", asegura Bladimir Ayra, vicepresidente por la parte cubana de la AEI ARCOS-BBI.

Para enfrentar las actuales inversiones el Ministerio de la Construcción requiere unos 30 000 trabajadores —principalmente operarios—, déficit que se hace hoy mucho más notable dada la insuficiente productividad que prevalece en el sector.

Por tal motivo, urge no solo incrementar la fuerza de trabajo, sino capacitar con mayor rigor. La creación de los destacamentos de Maestros de la Construcción es una acción fundamental para promover la categoría ocupacional de estos obreros y motivarlos a evolucionar en sus especialidades, pero apenas constituye un pequeño punto en el proceso de reorganización a que está sometido el Ministerio de la Construcción.

 

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