Pese a la complejidad del fenómeno de las drogas a nivel global y
el agravado impacto en nuestros vecinos más cercanos, Cuba continúa
recogiendo frutos de su estrategia integral antinarcóticos con
indicadores insignificantes, comparados con otros países, en cuanto
a las cifras de sustancias incautadas con un acumulado nacional en
el primer semestre de 1 592 kilogramos, inferior a los 2 236
kilogramos de igual periodo del 2009.
Un informe del Ministerio del Interior sobre el comportamiento de
estas actividades entre enero y junio del presente año y los
principales resultados del enfrentamiento, refleja que los recalos
de drogas en nuestras costas (77 hechos con 1 032 kilogramos), las
operaciones de narcotráfico internacional en el canal marítimo y en
la frontera aérea, siguen constituyendo las principales amenazas y
vías que pueden dañar los ingentes esfuerzos del país contra este
flagelo.
Aunque disminuyeron los avistamientos de medios navales
sospechosos (15), a inicios de junio fue capturada una embarcación
que navegaba de Jamaica a Bahamas, tripulada por tres bahameses con
541 kilogramos de marihuana a bordo, prueba de las afectaciones
potenciales de las organizaciones criminales que actúan en las
cercanías de Cuba.
En la frontera aérea se frustraron 12 operaciones de narcotráfico
internacional, en las que se aseguraron 7,1 kilogramos de drogas,
con 12 extranjeros detenidos. De continuar el comportamiento actual,
con un promedio de dos operaciones mensuales, la cifra pudiera ser
superior a los 17 reportados en todo el 2009.
En algunos de esos casos se pudo determinar la participación de
cubanos radicados en el exterior o con permiso de viaje, en su
organización, preparación o financiamiento.
Resultó significativo en el mes de marzo que en una semana, del
16 al 22, en el Aeropuerto Internacional José Martí se frustraron
cuatro operaciones de tráfico internacional de drogas, con el empleo
de "correos" con sustancias ingeridas, con un total de 185 cápsulas
de cocaína y 74 de heroína. Este último caso —uno de los más
significativos e inusual por el tipo de droga, la cantidad de
cápsulas, el peso y la ruta utilizada— lo protagonizó un dominicano
que trasladaba 951 gramos que tenían como destino EE.UU. Solo en ese
hecho estaban involucradas —de una forma u otra— personas de tres
países de la región, prueba de las ramificaciones y peligros
asociados al fenómeno.
Uno de los detenidos en esos días fue un ecuatoriano participante
en una operación de traslado de drogas hacia Rusia, a quien hubo que
intervenir quirúrgicamente de urgencia en el hospital CIMEQ para
salvarle la vida, pues solo pudo expulsar 40 de las 84 cápsulas de
cocaína ingeridas (342 gramos en total), dos de las cuales estaban
destruidas y pudieron causarle la muerte si no hubiese recibido la
atención médica inmediata con el consentimiento de las autoridades
de su país y los familiares.
Asimismo fue descubierta una red de narcotráfico organizada desde
EE.UU., en la que sus involucrados utilizaron una agencia de
paquetería y remesas radicada en Miami para tratar de introducir
marihuana oculta en envases de cereales.
También disminuyó la cantidad de drogas ocupadas en el ámbito
interno, donde se aseguraron 10,6 kilogramos de esas sustancias,
menos de la mitad de los 27,2 kilogramos incautados en el primer
semestre del pasado año.
Aunque son bajas las cifras de drogas incautadas y menor la
cantidad de hechos detectados en Cuba en lo que va del 2010, la
gravedad del fenómeno en casi todos nuestros vecinos, socios
comerciales y emisores turísticos obliga a una batalla permanente de
todos, que no admite descuidos, subestimación ni rutinas en la
prevención y el enfrentamiento, tal como lo ha reiterado la Comisión
Nacional de Drogas, que continúa con el perfeccionamiento y
validación de los planes de acción que conforman la estrategia
cubana.