A menos de una semana del anuncio oficial de que terminaron las
operaciones de combate, unidades estadounidenses tomaron parte este
domingo en un combate contra insurgentes en Bagdad, reporta Prensa
Latina.
El enfrentamiento, en el cual se utilizaron armas de grueso
calibre y que dejó un saldo de 12 muertos y decenas de heridos,
mostró que las tropas, que presuntamente cumplirán misiones de
asesoría y entrenamiento del ejército iraquí, se involucran en
tareas de guerra.
Según el vocero invasor, el teniente coronel Eric Bloom, citado
por medios de prensa norteamericanos, los uniformados de su país
participaron en el combate y prestaron cobertura aérea a los
iraquíes para poder detener el ataque.
Los guardias locales pidieron además la ayuda de helicópteros,
aviones teledirigidos y expertos en explosivos estadounidenses.
El propio acuerdo entre Washington y Bagdad crea dudas sobre el
alcance del término retirada, pues tras la partida de la mayoría
armada, aun quedan 50 mil soldados, Iraq todavía puede solicitar el
apoyo de los invasores y las tropas pueden defenderse si son
atacadas.
El general estadounidense Raymond Odierno dijo, días antes de la
supuesta salida, que su país podría mantener una presencia militar
en la nación árabe tras el plazo de 2011, si el gobierno de Bagdad
solicitaba alguna ayuda técnica, para reafirmar la elasticidad del
término que enmascara la partida de los uniformados.
Los últimos combates en Iraq aumentan las dudas respecto a que el
presidente Barak Obama logre el regreso a casa de todas las tropas a
fines del 2011, tal como lo dicta un pacto bilateral.
En la nación mesopotámica aun permanecen 50 mil efectivos
militares luego de la invasión del 2003, en la que perecieron más de
cuatro mil 400 soldados invasores.