Algo más del 5% del archipiélago cubano está cubierto por
manglares, reveló en esta capital un estudio sobre el estado actual
de esas extensas áreas de bosques costeros.
En la práctica representan el 20,1% de la cobertura boscosa y
aproximadamente del 60 al 70% de las costas de la Isla, indicó la
investigación, dada a conocer por especialistas del Centro Nacional
de Biodiversidad y del Instituto de Ecología y Sistemática.
Los expertos opinaron que constituyen sitios de conservación de
la biodiversidad, al servir como hábitat permanente o temporal de
numerosas especies de importancia por ser endémicas, raras,
amenazadas o en peligro de extinción.
A su vez, propician la reducción del riesgo de daños que puedan
causar, a la población y a la agricultura, eventos naturales como
marejadas, tormentas tropicales y huracanes, precisaron al referirse
a la necesidad de conservarlos, sobre todo en la actual temporada
ciclónica.
Entre sus virtudes figura la contribución al mantenimiento del
equilibrio en la zona costera, que impiden el avance de la intrusión
salina, ayudan a la contención de la erosión costera y capturan y
almacenan carbono atmosférico con efectos globales.
Además, conforman una importante barrera protectora ante las
posibles consecuencias del cambio climático como la elevación del
nivel medio del mar y, desde el punto de vista económico, son
fuentes de madera para la construcción, de carbón, leña, tanino,
mieles y otros productos no maderables.