Pervive Vilma en el corazón de su pueblo

José Antonio Torres

SANTIAGO DE CUBA.— Más de 14 000 personas han visitado el Memorial Vilma Espín Guillois como muestra del interés que despierta la impronta humana y revolucionaria de la destacada combatiente de la sierra y el llano.

Foto del autor Numerosas fotografías y piezas documentales se muestran al público en el Memorial.

El inmueble que ocupa el Memorial atesora una vasta historia: primero como Cuartel General del Movimiento 26 de julio, tras el desembarco del Yate Granma; luego como sede del Plan de Desarrollo emprendido por la Revolución en la Sierra Maestra.

Los objetos museables del local, que coincide con la casa donde vivió Vilma desde los nueve años hasta el triunfo de la Revolución, cuentan pasajes desde su infancia hasta su desaparición física el 18 de junio del 2007.

Las seis salas de la casa museo reseñan diferentes etapas de la fructífera vida de Vilma en el Segundo Frente, la clandestinidad, la formación de la familia Castro-Espín, su quehacer en la FMC, las responsabilidades en el Partido y las medallas y distinciones que recibió.

Pensamientos, prendas personales, condecoraciones, gráficos e ilustraciones refrendan el legado de esta madre, esposa, combatiente y dirigente femenina de condiciones excepcionales.

En ocasión del Aniversario 50 de la FMC se recibieron documentos y otros donativos que amplían el conocimiento sobre Débora, como también se le conoció durante la clandestinidad.

Surina Acosta Brook, miembro del Consejo de Estado y Secretaria General de la FMC en la provincia, aseguró que el principal aporte del memorial es el de divulgar el legado de la eterna presidenta de la organización femenina, "una dirigente integral, preclara, llena de virtudes, pródiga en obra e ideas y cuya vida deviene ejemplo de la entereza con que los cubanos encaran el devenir de su Patria".

 

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