MADRID, 30 agosto.— España solicitó hoy a Marruecos explicaciones
sobre los incidentes acaecidos el último fin de semana en el Sahara
Occidental, donde 14 activistas canarios fueron reprimidos por
agentes del país magrebí.
El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero,
anunció este lunes desde China que su administración pidió al Reino
de Mohamed VI detalles sobre esos sucesos, ocurridos el sábado
último, dijo PL.
Ese día, las fuerzas del orden marroquíes agredieron a un grupo
de ciudadanos canarios cuando participaban en una manifestación en
El Aaiún, capital del Sahara, para denunciar la ocupación de ese
territorio y apoyar la autodeterminación del pueblo saharaui.
En una rueda de prensa en Shanghai, retransmitida aquí por varias
cadenas de televisión, Zapatero explicó que tanto el Ejecutivo como
el Ministerio de Asuntos Exteriores ya expresaron su preocupación a
las autoridades de Rabat.
Sin embargo, se negó a hacer valoraciones sobre la agresión
sufrida por varios de los miembros de la asociación solidaria
Saharacciones, quienes llegaron hoy a las Islas Canarias a bordo de
un barco que zarpó la víspera desde El Aaiún.
Estamos a la espera de que nos trasladen (las autoridades
marroquíes) una información adecuada, enfatizó el gobernante, tras
aclarar que la política exterior española no caminará por otra senda
que no sea la diplomática.
A cada situación de dificultad le ponemos la dosis adecuada de
diplomacia firme, pero inteligente y sensata, no vamos a caminar por
otro derrotero, remarcó.
El Sahara Occidental fue colonia española hasta 1975, año en que
fue anexionado por Marruecos.
En 1976, el Frente Polisario proclamó la República Árabe Saharaui
Democrática, reconocida por muchos gobiernos y miembro de pleno
derecho de la Unión Africana.
Desde su llegada al poder, la administración Zapatero se
comprometió a hacer todo lo necesario para lograr una solución al
conflicto.
Sin embargo, su actitud de acercamiento a Marruecos provocó
críticas de la opinión pública y malestar entre los saharauis, que
acusan al Ejecutivo socialista de ceder ante Rabat y abandonar la
línea política tradicional de España de apoyo a su causa.