SANTIAGO DE CHILE, 30 agosto.— El director de Salud de la región
de Atacama, Raúl Martínez, renunció hoy al cargo, en medio de un
acentuado cuestionamiento público por haber autorizado la reapertura
de la mina de San José días antes del accidente.
A juicio del diputado Lautaro Carmona, Martínez procedió sin
tener en cuenta el historial de accidentes anteriores y la poca
disposición de los dueños para solucionar los riesgos de la
explotación.
Este día trascendió además el pedido del Ministerio Público de
arraigo nacional contra los propietarios del colapsado yacimiento
que desde el 5 de agosto último mantiene atrapados a 33 trabajadores
a 700 metros de profundidad, dijo PL.
El titular de la Fiscalía de Atacama, Héctor Mella, apuntó que el
proceso investigativo que tiene lugar en las instancias judiciales
tomará también en cuenta la querella criminal presentada por las
familias de los obreros sepultados contra los dueños de la mina.
La veta de San José, situada unos 800 kilómetros al norte de esta
capital, es una explotación de oro y cobre perteneciente a la
Compañía Minera San Esteban, propiedad de Alejandro Bohn y Marcelo
Kemeny, con larga tradición en actividades extractivas.
Según organizaciones sindicales del sector de la minería, desde
hace años habían tenido lugar denuncias sobre la inseguridad del
yacimiento ante el Servicio Nacional de Minería y Geología y ante
autoridades del gobierno de la región.
Para la revista Punto Final, esos organismos hicieron oídos
sordos, no acusaron recibo y menos dieron respuesta.
Los dueños del capital se preocupan esencialmente de ganar
dinero, sin fijarse mucho en las formas de hacerlo, subrayó la
publicación.