La campesina Mayda Kerdy, visiblemente emocionada, besó este
lunes al Comandante de la Revolución cubana Guillermo García y
agradeció a ese pueblo y a Fidel Castro las atención médica recibida
en Bolivia.
Kerdy fue una de los labriegos que en septiembre de 2008
recibieron ataques de la prefectura de esa región amazónica,
dirigidos a desestabilizar al país y al gobierno de Evo Morales,
reporta Prensa Latina.
Es la segunda ocasión que visito esta clínica, le dijo a García,
quien viajó a esta ciudad para presentar el libro del líder de la
Revolución cubana, Fidel Castro, La victoria estratégica.
Aquí no hay que traer nada, todo lo material está garantizado,
pero lo más grande, Comandante, es el cariño, el amor con que te
tratan, afirmó luego de abrazar al combatiente de la Sierra Maestra.
Trasmita las gracias a Fidel (Castro) y a Raúl (Castro) por tener
a estos médicos en Bolivia, agregó.
García señaló que los sueños del líder cubano cumplen en países
como Bolivia, porque allí prestan servicios en misión
internacionalista miles de profesionales forjados en los principios
de la solidaridad y la justicia social.
También saludó a la niña Belizaida Nolvani, a quien los médicos
caribeños lograron salvarle una de sus piernas.
Te doy dos besos, uno a nombre de Fidel y otro a nombre de Raúl,
le susurró el comandante cubano a la menor de edad.
El recorrido del visitante por centros de asistencia donde
prestan servicios los profesionales del archipiélago se completó
este lunes en un encuentro en la Coordinación Nacional Médica, que
dirige Luis Oliveros.
El galeno le explicó las millones de consultas gratuitas que
brindan hasta la fecha y los resultados de identificar a más de 82
mil personas con discapacidad, como parte de la Misión Solidaria
Moto Méndez, cuyos integrantes a su retorno a La Habana fueran
recibidos por el propio Fidel.
Asimismo los jefes de las misiones educativa y de los
trabajadores sociales informaron sobre la marcha del proceso de
postalfabetización y la formación de nuevas generaciones.
En ese otro emotivo encuentro, al que asistió García, el
campesino que apoyó a Fidel desde el mismo momento del desembarco
del yate Granma por Playa Las Coloradas, en 1956, subrayó que Cuba
siente orgullo de sus médicos y de sus maestros internacionalistas.
"Es como si Fidel estuviera aquí en Bolivia, entre nosotros, con
su inquebrantable fe en la victoria", remarcó.