El florecimiento en agosto de 128 especies de orquídeas cubanas
distingue a al mes de agosto como el de mayor presencia de esos
ejemplares en el archipiélago, según revelan documentos del Jardín
botánico Soroa, en la Provincia de Pinar del Río.
Especímenes terrestres y epífitas o adheridas a otras plantas sin
parasitarlas, adornan campos y vergeles del país en el verano,
cuando es posible apreciarlas en sus más diversos tamaños y matices,
incluido el púrpura, que nombra a la popularmente conocida flor
negra, reporta la AIN.
La investigación, llegada al centro desde el Instituto de
Ecología y Sistemática (IES), revela que marzo es el mes de menor
índice de floración de las orquídeas de la flora nacional, con 98
apreciables en su plenitud.
Expertos locales valoran la preservación de ese estudio en Soroa,
al ofrecer una atractiva información acerca de la distribución
geográfica y de la fenología de esa familia de plantas, lo que ha
enriquecido la base de datos del mayor orquideario cubano, radicado
en Pinar del Río.
En el texto, los autores dividieron el país en cinco grandes
regiones artificiales, de acuerdo con las características climáticas
y paisajísticas, entre ellas la Sierra Maestra, en la parte oriental
de la Isla, que con 196 especies constituye la zona de máxima
diversidad.
Esas flores integran el grupo de los 15 vegetales más
representativos de la Ciénaga de Zapata, el mayor y mejor conservado
humedal del Caribe insular, de 628 mil 194 hectáreas de extensión.
Combinar la función expositiva y la de investigación consolida al
Orquideario Soroa a la vanguardia de las estrategias
conservacionistas de ese cultivo, con el privilegio de estar ubicado
en el entorno de la Sierra del Rosario, una de las seis reservas de
la biosfera en Cuba.