Navega el verano

Germán Veloz

Además de la piel enrojecida a causa de una larga jornada de playa, Ulises Claro Peña trae un "inventario" de satisfacciones sobre el Punto Náutico de Gibara, que remata con una afirmación: ¡Cada vez que tenga una oportunidad, vendré a disfrutar de este lugar!

Foto del autorUbicado a la entrada de Gibara, el Punto Náutico es preámbulo para conocer la belleza de la singular ciudad costera.

Un rato más tarde, Delsa Rodríguez Quevedo, reconoce que los trabajadores de la instalación, perteneciente a Campismo Popular, son muy atentos. "Vengo con mi hija y mis nietos, a quienes les encanta montar en las bicicletas acuáticas", explica.

Andrés Sánchez Ricardo, administrador del establecimiento, corrobora que no pasan por alto la queja más leve acerca del servicio, porque las insatisfacciones de los visitantes son un fracaso para el colectivo.

DÍA Y NOCHE

El Punto Náutico abre cada mañana a las 9:00, pero el cierre varía. De lunes a jueves trabaja hasta las 10 de la noche, mientras que los días restantes extiende la jornada hasta la 1:00 a.m., señala Wilber Silvera Escalona, técnico en actividades recreativas.

Música hay todas las noches. Unos vienen a escucharla, otros se aventuran en el Karaoke u otras opciones en días alternos como la disco-arena, propuesta para los que deseen bailar a la orilla del mar. Se baila también, añade Wilber, en la Noche de Fuego, a la luz de fogatas que montamos sobre planchas de zinc para no dañar la duna. Cada semana se realiza una tertulia de literatura.

VOLUNTAD PARA CREAR SUEÑOS

En septiembre del 2008 el huracán Ike destruyó completamente este centro, en aquel momento compuesto por un amplio rancho de madera, tipo caney, techado con penachos de palma. Sin embargo, continuaron prestando servicio en casas de campaña hasta que se decidió reconstruirlo en el sitio actual, no muy lejos del que ocupaba antes.

"La recuperación fue tomada tan en serio —alega Andrés Sánchez, director del centro— que en abril del siguiente año abrimos al público con la estructura actual. Fueron adquiridas dos carpas muy funcionales; y con el aprovechamiento óptimo de los materiales de construcción y la adaptación de viejos contenedores, levantamos la cafetería, el almacén y el punto de elaboración".

Son hechos desconocidos para la mayoría de los que visitan el lugar por primera vez, como le ocurre a Carlos Leyva, un niño que ha vivido con intensidad cada minuto de playa.

Un primo le advierte que hay una bicicleta acuática disponible, entonces, a toda prisa va hasta el sitio donde alquilan los medios, toma un chaleco salvavidas y se une al "vigía" que lo llamó. Acto seguido ambos abordan la "nao" plástica. Tal vez piensen que son Cristóbal Colón, Magallanes o cualquier otro intrépido navegante.

 

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